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Catedral Metropolitana, un testigo vivo de la historia de México

¿Cuántas veces has pasado por ahí últimamente? Este recinto es parte del imaginario tanto del habitante de la Ciudad de México como de los turistas que saben de su existencia y desean visitarla. Quizá a veces olvidamos su importancia y valor patrimonial pues se vuelve algo cotidiano.

No se necesita ser religioso para apreciarla. Y eso se comprobó de la mano del arquitecto Jaime Abundis, quien enfatizó el hecho de que todo bien cultural tiene una triple connotación, que explicó de la siguiente manera:

  1. Es un signo que evoca con base en un contexto, es decir, tiene significado de acuerdo a los diferentes momentos en la historia
  2. Es un testimonio del pasado, lo cual la convierte en un espacio para conocer sobre el México qué fue y por el cual tuvimos el devenir que se sigue construyendo
  3. Es un documento que se lee, es decir que al ver sus pinturas, columnas, bóvedas, campanarios y cada uno de sus elementos podemos saber detalles e indagar más sobre ellos

Un poco sobre la arquitectura de la Catedral

Así, Abundis explicó que este edificio ha sufrido múltiples modificaciones desde que Cortés puso la primera piedra. Precisamente, la Catedral actual es obra de los siglos XVII, XVIII y XIV.

El arquitecto Salvador De la Fuente Pinoncelly asegura, en su libro Manuel Tolsá, que “es uno de los edificios más importantes en términos sociológicos puesto que representa la autoridad religiosa en la Nueva España, y una de las razones principales para justificar la conquista del país. Por otra parte, muestra la riqueza temporal del clero durante toda la época colonial”.

Diversos estilos de la Colonia están reflejados en ella: gótico, neoclásico, barroco churrigueresco y barroco, en diferentes segmentos de ella como las portadas, el atrio, las capillas y las naves. Diversos arquitectos intervinieron en su construcción, entre los que se destacan: Gerónimo de Balbás, Damián Ortiz de Castro y Manuel Tolsá.

De la Fuente Pinoncelly también cuenta que Tolsá recibió la Catedral en su última etapa de construcción y cita al historiador de arte Manuel Toussaint quien opinó que éste le dio a la obra “un aspecto de algo concluido, íntegro”.

Conocerla más para conocernos como mexicanos

Si me preguntan siempre diré que mi parte preferida de la Catedral es el Órgano del Evangelio, construido en 1735 por José de Nazarre y que ha sido restaurado en varias ocasiones por los daños sufridos a causa de los incendios, las filtraciones y el inexorable paso del tiempo.

Éste se compone por tres mil 600 flautas y mide catorce metros de alto. Los ángeles con instrumentos musicales que coronan esta impresionante pieza merecen que uno detenga la vista en ellos durante varios minutos.

Así, todo aquel que visite la Catedral Metropolitana puede detenerse en ese detalle peculiar que llame su atención. Más allá de la típica foto turística es un espacio que puede conocerse y leerse, pues como dice Abundis, la tríada de significado es única.

Si quieres conocer a fondo más sobre la Catedral, sus capillas y anécdotas, existe un curso que se imparte en este recinto por Carlos Vega, otro de sus grandes conocedores.

Este curso es todos los viernes de 11 a 14 horas y consta de seis sesiones que cuestan $100 pesos cada una. Puedes integrarte cuando gustes pues tienen contenido individual que puedes retomar cada clase.

¿Cuál es tu parte favorita de la Catedral y qué tanto la conoces?

Agrademos a Fundación Herdez y al arquitecto Jaime Abundis su apoyo para esta nota


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