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Chicas Unidas: una enseñanza de vida dentro y fuera de la cancha

Hace dos años, Romina Calatayud fundó Chicas Unidas, una organización mexicana que nació bajo el enfoque de utilizar el futbol femenino como un punto de encuentro para unir experiencias, siendo el puente que empodere a mujeres y las inspire a ser líderes en nuevos horizontes dentro y fuera de la cancha.

En enero de 2017 la organización de Chicas Unidas se lanzó de manera oficial y se estableció tiempo después en México y en Reino Unido.

Mientras que para la sede británica se escogió Londres; en el caso de nuestro país, este club se asentó en el municipio de Bacalar, Quintana Roo; un pequeño paraíso ubicado al sur de la República mexicana.

César Granados Sierra, gerente de Desarrollo y Comunicación de Chicas Unidas, nos cuenta que la organización se decidió por este lugar debido a que en la región existe un alto índice de deserción escolar al terminar la primaria y un porcentaje elevado de acoso sexual.

Por otro lado, este territorio posee una ubicación geográfica privilegiada y cuenta con un gran atractivo natural. Esto es visto como otra de las ventajas para incentivar a que más personas quisieran ser voluntarias de esta iniciativa en este paraíso que alberga la Laguna de los Siete Colores.

Chicas Unidas, una oportunidad de cambiar el juego y el futbol femenino

De acuerdo con el gerente de Desarrollo y Comunicación, una de las problemáticas que esta organización busca resolver es la inequidad de género. Las aristas son varias, pero se puede comenzar hablando de las limitantes que tienen las mujeres para practicar el futbol femenino, como los estereotipos y las llamadas normas de género.

Aunque, como nos platica Granados Sierra, la labor de Chicas Unidas no solamente se traduce en las canchas, sino que busca trascender en el día a día de las mujeres: “Nuestra labor va mucho más allá de la canchas, así como de las zonas urbanas, vamos a las comunidades cercanas de Bacalar y queremos que las chicas desarrollen habilidades que las preparen para los diversos desafíos y limitantes que existen en nuestra sociedad por el hecho de ser mujer”.

Chicas Unidas: una enseñanza de vida dentro y fuera de la cancha

Cerca de 60 mujeres y niñas participan en el equipo de Bacalar Centro. Foto: Chicas Unidas.

A través de clínicas, entrenamientos y talleres, Chicas Unidas busca detonar en las niñas diferentes destrezas como liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, resolución de problemas y resiliencia.

En la sede Chicas Unidas de Bacalar se realizan visitas a comunidades aledañas, duran por lo menos ocho semanas y trabajan en un 80% con población de origen indígena y de habla maya.

César nos comparte que actualmente hay alrededor de 60 niñas y mujeres que están participando en los programas de Chicas Unidas de manera habitual en el territorio de Bacalar centro.

¿Cuáles son los retos que afronta Chicas Unidas y el futbol femenil?

Según nos expone Granados, como cualquier emprendimiento social, siempre el primer tope es el fondeo; ligado a que uno de los grandes desafíos que ha encontrado esta organización es la falta de espacios y apoyo por parte de algunos actores relacionados con el deporte.

“Nos encontramos con una realidad a lo largo del país en la que a los hombres se les brinda mucho más apoyo que a las mujeres en todos los niveles”.

El gerente de Desarrollo y Comunicación nos cuenta que como la mayoría de ligas son para hombres y el espacio en el que entrenan es del municipio, muchas veces se ven limitados para poder entrenar a las chicas; además de que ellas tienen que participar en categorías mixtas. “Nuestra intención es estructurar una liga femenil, para que se cuide la integridad de las jugadoras y brindar un mayor desarrollo con base en el nivel de competencia”, nos cuenta.

Otro de los retos es el machismo en general y la estigmatización de que el futbol es un deporte solamente para hombres. Esta problemática se va acrecentando conforme pasa el tiempo.

“Vamos a las primarias y todas quieren jugar futbol; sin embargo, en la secundaria pasa lo contrario, el estigma hace que cada vez menos niñas quieran acercarse a este deporte. Les da pena lo que vayan a pensar. Ya no está la misma pasión”, relata.

De acuerdo con César, la organización busca crear entornos de apertura en los que exista una equidad de oportunidades entre hombres y mujeres, dentro y fuera de la cancha.

“Queremos que estas niñas se empoderen y lo transmitan en sus comunidades”.

Actualmente, esta organización se fondea mediante patrocinadores y se apoya con voluntarios que llegan de todas partes del mundo.

Chicas Unidas: una enseñanza de vida dentro y fuera de la cancha

Chicas Unidas realiza visitas a comunidades cercanas. Foto: Chicas Unidas.

Voluntariado, un bastión de esta organización

Uno de los medios de los que busca valerse son los voluntarios que quieran unirse a esta misión y vivir una experiencia enriquecedora en diferentes sentidos.

“Somos apoyados por voluntarios de todo el mundo, que a lo largo del año vienen a impartir entrenamientos. Nosotros les brindamos cursos para poderse adaptar a las comunidades”.

Los programas de voluntariado de la organización trascienden las fronteras, logrando que se puedan unir voluntarios de todos los orígenes. Uno de los requisitos es el deseo de jugar futbol y transmitir sus conocimientos sobre este deporte con el objetivo de empoderar e inspirar a niñas y mujeres.

Chicas Unidas dota a los voluntarios de diversos cursos para preparar el terreno de juego, comenzando con clases de español para los extranjeros y cursos sobre entrenamiento futbolístico –para los menos experimentados–.

Durante la estancia en estos programas, los voluntarios podrán conocer más sobre la cultura de esta región y de México mediante diversas actividades y la convivencia con el staff local.

Por otro lado, si no quieres unirte en el rol de entrenador, también existe la posibilidad de colaborar con esta organización de otras formas,  incluso en su sede en Londres. Aquí puedes conocer más información.

¿Cómo el futbol femenino puede transformar la vida de las mujeres?

Félix Pérez, director deportivo de Chicas Unidas, que llegó desde España a Bacalar, nos explica que el futbol femenino es una de las vías que se utiliza para empoderar a las niñas y mujeres.

“Queremos abrir el panorama de las chicas para que comprendan todas las posibilidades que pueden lograr. Siempre desde el respeto, la autoformación, el autodesarrollo […] teniendo al futbol como el canal por el que pueden comprender todo esto”.

El director deportivo nos cuenta que una de las formas de inspirar a las participantes se da a partir de experiencias. Un claro ejemplo ha sido este verano cuando cuatro jugadoras que pertenecen al club participaron en el partido de futbol más largo del mundo, coordinado por la organización Equal Playing Field.

Además, las jugadoras de este club presenciaron la final de la Copa Mundial Femenina de Futbol y participaron en el torneo que se llevó a cabo en su sede hermana en Londres.

“Existe un mundo con posibilidades infinitas y queremos que puedan ver estas oportunidades”, resaltó Félix.

Respecto a la Copa Mundial, el gerente de Desarrollo y Comunicación nos platica que esta edición marcó un hito en este deporte. La Copa Mundial Femenina de Francia 2019 fue la primera que se transmitió completa por televisión, además de que puso en la mira temas como la inclusión social de las mujeres y la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos.

“Lo que dejó este Mundial y con lo que queremos impactar a las chicas es enseñarles que no importa el lugar en donde se encuentren o su condición social, siempre el trabajar día a día por sus sueños y metas, con el propósito de ser la primera, se puede lograr”.

Chicas Unidas: una enseñanza de vida dentro y fuera de la cancha

El equipo de Bacalar Centro lleva por nombre: Las Guerreras de Bacalar. Foto: Chicas Unidas.

El impacto de Chicas Unidas de forma integral

Aparte de la labor que se hace con las jugadoras, los programas buscan que los demás actores que son parte de la misión de Chicas Unidas se beneficien.

Esto incluye la experiencia que se llevan los voluntarios en el programa de entrenadores y a la comunidad misma.

Según nos cuenta Félix Pérez, los entrenadores trabajan también sus habilidades y se adentran a un intercambio cultural genuino, al tiempo que empoderan a las niñas y mujeres que se vuelven una referencia a seguir en temas de equidad, impactando directamente en su comunidad.

De acuerdo con el director deportivo, la idea de esta organización que surgió en México es que siga creciendo en otras partes de nuestro país y del mundo.

“Lo importante es hacer que las personas se acerquen y que todos se desarrollen, que se involucren. Que poco a poco se forme un mundo más consciente con los valores que nos ayuden a cambiar el chip”.

El equipo de Bacalar Centro lleva por nombre: Las Guerreras de Bacalar. Mientras que el de la comunidad de Reforma se nombra Las Gladiadoras de Reforma. Las de Mayan Balam: Las Luchadoras de Maya.

En agosto, este club tendrá un curso certificado por la Asociación Inglesa de Futbol, donde habrá entrenadoras reconocidas de esta organización para compartir sus conocimientos con las chicas.

¿Te gustaría apoyar o ser voluntario de este club?

Aquí puedes encontrar más información sobre el club.

Facebook: @girlsunitedfamex

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Cuéntame: ¿te gustaría ser parte de Chicas Unidas e impulsar esta iniciativa?

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