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Comer y la inteligencia emocional de un niño

Inteligencia emocional y la obesidad infantil

La parte emocional de comer es el camino que los niños deben recorrer para aprender a distinguir las sensaciones que provoca la comida. El sabor, la textura, los olores, etcétera.

Ximena Díaz Rivera, nos comenta: “Es muy importante lo que la comida puede provocarles, cada sensación ocasionará reacciones en el cerebro”.

Cuando un niño come con consciencia de lo que consume y hasta qué punto debe hacerlo, puede complementar el desarrollo de su crecimiento de manera inteligente evitando problemas a futuro.

Por ello, es fundamental insistir en la prevención de la obesidad no solamente desde el aspecto físico, sino dar importancia al aspecto emocional, considerando los problemas psicológicos que la obesidad produce en los niños.

Aunque nos digan que un gordito es feliz, la mayoría de las veces no es así. Las personas afectadas por la obesidad tienen ciertos problemas de aceptación por la sociedad, sufriendo a veces situaciones que desencadenan actitudes antisociales y pueden conducir a aislamiento, depresión, ansiedad e inactividad.

Estas situaciones se vuelven un círculo vicioso, porque para sentir menos se ingieren calorías que no son quemadas al mismo ritmo, lo que a su vez favorece el balance energético positivo.

La influencia de factores psicológicos en la aparición de la obesidad no está clara, y no existen comedores compulsivos natos, pero se ha comprobado que existe un efecto de los factores familiares: se heredan los malos hábitos alimentarios de los padres y se sufre la ansiedad de los mismos para que el niño coma más.

Agradecemos a Ximena Díaz Reina, psicóloga clínica certificada en psicología transpersonal, constelaciones familiares, psicoterapia corporal creadora del programa de nutrición con apoyo psicoterapéutico.

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