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Cómo aprender albures finos, la pregunta del millón

albures finos

Contrario a lo que se pueda pensar, sí existen los albures finos. Y se distinguen de los albures comunes porque no llevan palabras como meter, sacar, chingar. Su fin no es humillar, tampoco sobajar ni someter. Lourdes Ruiz, la “Reina del albur”, es la primera mujer ganadora del torneo de albur de la Ciudad de México (1997) y desde entonces se ha dedicado a defender este duelo verbal como una expresión rica por el enorme vocabulario que se necesita, así como el ingenio para poder aventurarse con él. En pocas palabras, el albur no es fácil —ya, ¡no hay que ningunearlo!—, al contrario, es para ninjas de la lengua. Imagina qué tan complejo es este juego de palabras de doble sentido que Alfonso Reyes y Octavio Paz mostraron su alto aprecio por él.

Los albures finos

De nuevo, y según lo que me contó Lourdes, el albur no es naco, tampoco vulgar.

“El albur puede surgir a través de cualquier clase de palabras, incluso las más inocentes, así que el repertorio de posibilidades es inmenso. Todo depende de la creatividad, la habilidad verbal y la riqueza de lenguaje de cada individuo. Y, desde luego, también de su picardía; de su espíritu joditivo y ganas de jugar con las palabras”, explica.

Para dominar mejor el tema, ella da los requisitos que debe tener esta expresión tan mal juzgada durante años.

Los requerimientos para el albur finos son:

  • Intercambio verbal oral.
  • No insultos, groserías, ni palabras malsonantes u obscenas.
  • Contestar con rapidez; si te lo piensas mucho, pierdes.
  • No se deben repetir frases completas: pero se valen palabras repetidas.
  • Siempre debe haber alusiones ocultas al sexo, en cualquiera de sus variantes.
  • El albur es un juego, así que siempre habrá un perdedor y un ganador, pero ambos se divertirán.
  • Para alburear se necesita habilidad verbal, gran agilidad mental y mucha sagacidad, además de conocer muchas palabras y sus diversos significados.
  • Si ya desarrollaron destreza, puedes alburear con rima; todo es cuestión de echarle la cabeza (y ustedes responden: “te la encajo con destreza”).
  • El albur se dice solo si estás entre cuates. Si no, estarías abusando de la inocencia del otro.

Formas de aprender albures finos

Lo que acabas de leer es solo un primer paso para entender mejor los albures finos. Lo que sigue son las lecciones de la mera, mera, o sea, Lourdes, quien te encamina en el tema a través de los diplomados que da o de su nuevo libro.

  • Diplomados de albures finos en Tepito

Luego de haber ganado “Trompos contra pirinolas”,  concurso de albures entre hombres y mujeres que se celebró en el Museo de la Ciudad de México, Lourdes comenzó unos talleres en la Galería José Ma. Velasco (en Tepito). Al principio eran pocas horas. Hoy son diplomados. ¿Qué enseña Lourdes? —esta pregunta me costó una carcajada de “la Reina del albur”, ya te imaginarás por qué—.

“Lo que le enseño a la gente, primero, es a romper con todos esos prejuicios que tienen sobre el albur: que son solo para hombres, y que son nacos —aclara—. Cuando llego a dar los talleres y diplomados, la gente se sorprende porque soy mujer. Ya que lo asimilan, lo que sigue es quitar esa imagen de ‘la Chupitos’, Carmen Salinas o de una mujer que va con vestido de lentejuelas; soy una persona común”.

Una vez que comprendes que el albur es para gente con criterio amplio, para gente que lee, para gente culta y con un vocabulario muy rico, en el diplomado te despierta los cinco sentidos. “Se nos ha olvidado olfatear… olfatear, por ejemplo, nuestro cuerpo, ver con más detenimiento. Hay que despertar la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto”, detalla Lourdes y remarca también que en su diplomado le pierdes el miedo a hablar sobre tu cuerpo. “Yo les digo en el taller: tóquense, huélanse. Nada es malo. Malo es el tono”.

Después viene quitarse las máscaras, ser uno mismo, sin pensar en el qué dirán. Aquí ya no hay nada de: “ay, no, yo no hablo así”, o “no puedo decir eso porque soy hija de Romanita, la señora católica de la cuadra”.

“Se tienen que quitar esa doble moral. Hay que balconearse uno mismo, quitarse esas ideas de ‘esto no se habla, porque es pecado, porque dios nos va a regañar’ Como estas, hay más ideas que la sociedad nos ha impuesto y por esto somos tan cuadrados y permitimos que nos controlen en el trabajo, en la casa, donde se pueda. A veces hasta nosotros mismos nos controlamos —dice—. El taller es un paso a liberarse, a salir de todas esas ataduras y prejuicios. Yo digo: hay que ser más nosotros”.

A los talleres y diplomados van muchas personas preparadas. Algunos hasta hacen tesis de esto: lingüistas, psicólogos, doctores. Lourdes me contó que la primera tesis que existe sobre el albur es de un chiapaneco, es de los años 90 y está en la UNAM. Se llama “Qué trabajos pa’sacarlos”, por si quieres consultarla.

Los diplomados de albures finos se organizan, por lo menos, una vez al año. Hay que estar atentos a las inscripciones que se publican en las redes sociales de la Galería José Ma. Velasco. Para el 2018 ya está listo el diplomado. Aquí puedes checar los detalles.

  • Guía (unisex) para alburear

Si ya sabes alburear, te van a divertir mucho leyendo este libro que realizó junto con Miriam Mejía (diseñadora, periodista y emprendedora), y puede que hasta te aprendas algunos albures nuevos; pero en especial si no sabes, si ya has pasado por la frustración de pedirle a alguien que te explique cómo se alburea y la respuesta ha sido una serie de expresiones que ni entendiste y de “explicaciones” bastante confusas, entonces vas a divertirte mucho más y aquí vas a aprender por fin que los albures finos son pura diversión.

“Conforme avances en la lectura de Cada que te veo, palpito. Guía básica (y unisex) para alburear) tendrás motivos para agasajarte, porque voy a compartir a calzón quitado mi más grande orgullo, todo lo que atrás tiempo aprendí y he ido perfeccionando a lo largo de años gracias al interés que la gente ha mostrado en el tema, como puede constatarse, por ejemplo, por la nutrida concurrencia al diplomado en albur fino que llevo años impartiendo”, precisa Lourdes.

La guía incluye datos curiosos sobre el albur, y ejemplos de personajes como Sor Juana Inés de la Cruz que jugaron con el doble sentido.

Van algunos albures finos que incluye el libro:

albures finos

Tanto con este libro como con los diplomados, Lourdes quiere que aprendamos como los pros a usar el doble sentido. “Les quiero sacar a relucir desde el principio que todos tenemos un alburero fino dentro de nosotros, pero hay quienes tienen un pelado adentro, y ese es el que no deben sacar, al menos no conmigo, porque en albures me agarran con experiencia”, finaliza.

Carlos Monsiváis decía que para conocer más de la cultura mexicana habría que empezar por los albures porque es parte de la mexicanidad y parte de la alegría del mexicano.

¿Ya sabes cómo querrás aprender de albures finos?

*Corre a inscribirse, luego por su libro*

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Cuéntame, ¿qué te parecen los albures finos?

Pata de perro profesional.

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