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¿Cómo tratar la obesidad infantil por medio de la medicina funcional?

La obesidad infantil es un problema de salud que a largo plazo puede terminar en diabetes, infartos, altos niveles de colesterol e insuficiencia renal, padecimientos muy costosos para los familiares, pero que se pudieran prevenir por medio de la medicina funcional.

Medicina funcional, una opción para la obesidad infantil

¿Cómo tratar la obesidad infantil por medio de la medicina funcional?

La mayoría de los casos de obesidad infantil se deben al mal estilo de vida de los niños, al poco ejercicio físico que realizan y a una alimentación desbalanceada que no les aporta los elementos necesarios para mantenerse saludables.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños con obesidad permanecerán obesos en la edad adulta y correrán el riesgo de padecer cardiopatías, accidentes vasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor, artrosis y ciertos tipos de cáncer, como de endometrio, mama o colon.

A pesar de que no es un panorama alentador, pues la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de 2016 estableció que tres de cada 10 niños mexicanos viven con exceso de peso, la obesidad infantil se puede prevenir mejorando los hábitos de vida de los niños.

Es cuando la medicina funcional entra en acción, como te contamos en Medicina funcional, ¿cómo ayuda a tratar enfermedades crónico degenerativas?, la clave para mejorar la calidad de vida y evitar padecimientos crónico degenerativos como la obesidad y la diabetes está en tomar el control de los hábitos para darle equilibrio a todos los sistemas del organismo.

Estas acciones preventivas se pueden aplicar en la vida de los niños. Te explicamos a continuación.

Monitorear su salud antes de que nazcan

Es importante llevar el control de la salud del niño desde su concepción, gestación, hasta su nacimiento, para saber si todo va bien con su desarrollo. También es recomendable investigar si algún miembro de su familia padece enfermedades que pudiera heredar.

La salud de la madre debe ser la adecuada incluso previo a embarazarse, por lo que cuidar de ella, tanto física como emocionalmente, antes, durante y luego de dar a luz, es fundamental para el buen desarrollo de ambos.

Alimentación en función de la edad

¿Cómo tratar la obesidad infantil por medio de la medicina funcional?

Dado que los niños se encuentran en la etapa del crecimiento, necesitan consumir alimentos que les proporcionen los nutrientes fundamentales para su edad.

Aunque se recomienda que consuman alimentos naturales, es importante apoyarse de un nutriólogo que haga un estudio profundo de su sistema digestivo, pues en muchas ocasiones el organismo desarrolla anticuerpos a los alimentos y no los tolera aun siendo sanos.

Lo anterior es muy importante porque, cuando el cuerpo no acepta los alimentos como debe, el intestino se inflama, alerta al sistema inmunológico y existe una acumulación de grasa a manera de protección, lo que termina en cuadros de sobrepeso y obesidad.

Para resolver esta situación se debe hacer un diagnóstico preciso del niño, para así reconocer cuáles son los alimentos ideales para él.

En este tenor, la medicina funcional apuesta por la lactancia como una de las mejores formas de contrarrestar la obesidad infantil, ya que, según la OMS, “es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables”.

Prestar atención a sus hábitos de consumo

Hoy en día es muy fácil ir a los supermercados y comprar todo tipo de alimentos procesados como refrescos, bebidas con edulcorantes, productos light o con gluten.

Su sabor está programado para ser agradable y es normal que a los niños les gusten, sin embargo, lo ideal es que su consumo sea por demás moderado.

Estos alimentos son altos en calorías y casi no aportan nutrientes, fomentan un estado de inflamación leve que, al igual que con la comida a la que se crea resistencia, tiene como consecuencia la acumulación de grasa y el desarrollo de obesidad o sobrepeso.

Por otro lado, estos alimentos proinflamatorios también pueden tener un impacto negativo en la salud mental de las personas.

Esto se debe a que, según investigaciones de la doctora Camille Lasalle, del University College London (UCL), “la inflamación crónica puede transportar moléculas proinflamatorias al cerebro […] y puede afectar a las moléculas neurotransmisoras responsables de la regulación del estado de ánimo”.

Equilibrar su organismo

Se trata de reconocer lo que le falta y le sobra al organismo de un niño. Por ejemplo, balancear su dieta conforme a los alimentos que se le indiquen, aumentar el tiempo de actividades físicas o incrementar, a través de suplementos prescritos, los niveles de alguna vitamina que le falte.

No obstante, lo más importante en esta acción preventiva es pensar que el cuerpo no funciona como una fórmula matemática y que la insulina tiene un peso muy importante en el proceso de control de peso.

La insulina es una hormona que se encarga de eliminar el exceso de azúcar en la sangre almacenándola en el tejido graso. Por tanto, si los niveles de insulina son altos, aumentará la cantidad de grasa en el cuerpo, lo que a su vez desencadenará una resistencia a la insulina.

Entonces no sólo se trata de corregir la alimentación y hacer mayor cantidad de ejercicio para prevenir la obesidad infantil, también es indispensable hacer algunos estudios para saber detalles precisos de los procesos fisiológicos.

¿Por qué México tiene altos niveles de obesidad infantil?

¿Cómo tratar la obesidad infantil por medio de la medicina funcional?

Aunque suene a excusa, los mexicanos tienen tendencia genética a desarrollar obesidad y diabetes.

Lo anterior es resultado de un estudio llevado a cabo por la investigadora Marta Alicia Menjívar Iraheta, coordinadora de la Especialización en Bioquímica Clínica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En su trabajo explica que “lo que permitió a comunidades nómadas soportar las adversidades, ahora engorda”.

Ese mismo estudio indica que “los mexicanos heredaron de sus antepasados la susceptibilidad diabética, porque 70% de sus genes son indígenas; 25% caucásicos y 5% africanos […] y que se han detectado polimorfismos (un cambio en la base del ADN que modifica aminoácidos y la estructura de proteínas específicas) asociados a esa enfermedad metabólica”.

Todo lo anterior, combinado con que los seres humanos no están diseñados genéticamente para digerir alimentos procesados y que el estilo de vida de los mexicanos no es el más saludable, pareciera tener como consecuencia esperada que el país ocupe el primer lugar en niveles de obesidad infantil.

Cabe mencionar que el aumento o pérdida de peso exagerados o constantes son nocivos para la salud de los niños: afecta en su crecimiento, sistema inmune y desarrollo neurológico.

Agradecemos la entrevista con el Dr. Alexander O. Krouham, médico internista subespecializado en endocrinología y perteneciente a The Institute for Functional Medicine, para la realización de este artículo.

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Ahora que sabes que la clave está en los hábitos de vida, ¿le darías una oportunidad a la medicina funcional para combatir la obesidad infantil?

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