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Crónica de un paseo mezcalero en Oaxaca

Crónica de un paseo mezcalero en Oaxaca

El mezcal abre caminos para que las personas se conozcan. Aligera las palabras y si el cuerpo que lo recibió está en paz, aclara la mente; también saca demonios si existe alguna humareda en el alma. Este destilado no es sólo una bebida, es cultura y tradición.

Alberto Morales nació en San Dionisio Ocotepec y es parte de una quinta generación de mezcaleros. Su padre Bernardo le enseñó más del mezcal desde que era niño; al crecer, se fue, estudió y luego partió a Estados Unidos de Norteamérica para probar suerte. Vivió en el país vecino, lavó platos, aprendió a cocinar y regresó para dedicarse a una actividad que al principio no imaginó.

Bernardo Morales de Wahaka mezcal | Foto: Mariana Castillo

Bernardo Morales de Wahaka mezcal | Foto: Mariana Castillo

Hoy  su marca Wahaka mezcal se exporta a varios países sin perder el proceso de elaboración artesanal. Pero no sólo trabaja para su familia sino para una comunidad de 24 productores.

“No tuve un balón cuando era niño”, expresó Beto mientras varios niños de su familia corrían y jugaban con bicicletas. Sus ojos curiosos nos veían mientras probamos un ensamble de tobalá, espadín y madre cuishe. Con el paso de los años, la demanda de mezcal ha sido mayor y con eso más trabajo para las familias.

Alberto Morales de Wakaka mezcal | Foto: Mariana Castillo

Alberto Morales de Wakaka mezcal | Foto: Mariana Castillo

Entre saboreada y saboreada, “Pacquiao”,  el caballo que hacía lo suyo en la tahona, y Nicolás García, quien lleva 30 años trabajando en el campo con los magueyes y en las milpas, cargaba unos troncos y movía del lado al maíz amarillo que llevaba un día secándose al sol, mientras que las gallinas lo pisaban. “Las tortillas con este maíz son buenísimas”, expresó Don Nico.

Antes de ir a visitar su casa, Beto nos llevó a un grupo de curiosos al palenque de Mal de amor en Santiago Matatlán, con el maestro mezcalero Armando Hernández, quien después de contarnos el proceso de elaboración de mezcal, pasó a una degustación en una barra con paredes llenas de frases como “el mezcal es el bálsamo que cura las dolencias del cuerpo y del alma”.

Mal de amor, palenque en Oaxaca | Foto: Mariana Castillo

Mal de amor, palenque en Oaxaca | Foto: Mariana Castillo

La tercera parada de la visita mezcalera fue con Lucio Morales y sus hijos, Juan y Óscar, en el palenque de mezcal Bruxo, también en San Dionisio Ocotepec. “La gaviota”, una yegua de avanzada edad tiene como paisaje algo más que el Cerro de la campana: cultivos de maguey tobalá.

Esa variedad serrana es muy apreciada y se encuentra con dificultad.  En 2015, se planea que estas plantaciones den 3 millones de semillas para sembrar alrededor de dos mil a tres mil magueyes de esta especie como acto de conservación.

Los Morales de mezcal Bruxo | Foto: Mariana Castillo

Los Morales de mezcal Bruxo | Foto: Mariana Castillo

Además de compartir una degustación de Bruxo No. 1 de maguey espadín los Morales me regalaron una bolsa con panes de cazuela, una variante deliciosa con pasas y chocolate dentro, que según me contaron, se come en el desayuno.

Entre parada y parada, la charla sobre los usos y costumbres se hacen presentes y aunque Alberto no cree mucho en eso, cuenta que “se cura de espanto” o “de susto” soplando este destilado al enfermo para que le regrese la energía. En las bodas es lo primero que se les da a los padrinos y a los consuegros. No hay casorio sin guajolote o mezcal.

"La gaviota" en el palenque de Bruxo | Foto: Mariana Castillo

“La gaviota” en el palenque de Bruxo | Foto: Mariana Castillo

Finalmente, Beto nos dio un regalo: el paseo mezcalero cerró al atardecer en Las Salinas, un espacio natural de belleza indescriptible muy parecido a Hierve el Agua, pero más íntimo y más especial pues había mezcal y amigos de por medio.

Ese cerro imponente, el paisaje lleno de huizaches y pájaros bobos (dos árboles locales), la sensación suave de la arena mineral y la fresca agua de esta alberca natural, me recordaron lo que Marco Méndez de Los Danzantes me dijo alguna vez: “cuando bebemos un mezcal nos tomamos el paisaje”.

Si quieres dar un paseo similar y conocer a Alberto y otros mezcaleros comunícate con él al (951) 226 6860 o escríbele a beto@wahakamezcal.com También puedes ir a las cuatro mezcalerías en el Centro de Oaxaca que te recomiendo para seguir conociendo más a nuestro bienamado mezcal y conoce más de Oaxaca en nuestro especial en el blog de Sección Amarilla.

A ti, ¿te gustaría conocer más sobre el mezcal y las personas que lo elaboran?

Mezcal Wahaka Organiko en Las Salinas | Foto: Mariana Castillo

Mezcal Wahaka Organiko en Las Salinas | Foto: Mariana Castillo

Más información:

Página web: www.wahakamezcal.com

Facebook: wahakamezcal

Twitter: @WahakaMezcal

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Comments

  1. A mis amigas del grupo de viaje nos gustaría probar mucho ese mezcal que recomiendan tanto. Sigan recomendándonos lugares para conocer nuestro México.

  2. Mariana Castillo

    Gracias por leernos, seguiremos recomendando más destinos y sabores en México. Saludos.

  3. Me encantó tu relato, uno de mis propósitos para el próximo año es ir a un paseo mezcalero y por supuesto tomar más mezcal.

  4. Mariana Castillo

    Gracias por tus comentarios, Tita. Me alegra que te haya gustado el texto y sí, te recomiendo mucho que conozcas alguno de estos palenques y que bebas mezcal artesanal. Saludos.

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