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Cultura alimentaria, alimentos mexicanos que nos nutren mejor

Nuestro país tiene gran variedad de ingredientes ricos y saludables, por eso se está volteando a ver la cultura alimentaria ahora que necesitamos mejorar los hábitos alimenticios.

A diferencia de lo que se cree, hay comida originaria de México que es mucho más sana que otras dietas de moda, pero que casi no se consume porque sus propiedades no se conocen, porque es más tardado prepararlos o porque otros alimentos han ganado mayor popularidad.

En este artículo te hablaremos de cómo la cultura alimentaria influye en la elección de lo que comemos y cómo su consumo puede evitar el desarrollo de padecimientos como la obesidad o el sobrepeso.

Para realizarlo, entrevistamos a Laura Elena Corona de la Peña, profesora e investigadora de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH, quien previamente estudió la licenciatura en Dietética y Nutrición.

¿Qué es la cultura alimentaria y cómo influye en la dieta?

De acuerdo con un artículo publicado en la Revista Digital Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, la cultura alimentaria son las tradiciones, los modos de vida, las creencias y los simbolismos que determinan qué debe comerse, cómo han de prepararse los alimentos, quién ha de prepararlos y dónde se deben adquirir los ingredientes.

Lo anterior quiere decir que la comida involucra emociones y recuerdos que influyen en su percepción y por tanto en la elección de la dieta.

Laura Corona explicaba que la cultura alimentaria tiene que ver con el lugar donde naciste, creciste y te desenvuelves; es herencia cultural, pero también gustos conscientes y otros inconscientes que adoptamos desde el vientre materno.

¿Cómo ayuda la cultura alimentaria a prevenir padecimientos?

Por lo general, las personas cambian sus hábitos alimenticios porque tienen sobrepeso u obesidad o porque les diagnosticaron padecimientos más delicados como diabetes.

Cuando es el primer caso, los cambios pueden ser graduales, pero si se trata de algo más complejo, es necesario hacerlos de inmediato para nivelar a la persona.

Es trabajo de los nutriólogos orientar al paciente para ajustar las porciones, cantidades y horarios de comida, escuchando siempre los gustos, estilo de vida y experiencias de la persona.

Laura menciona que en años pasados era muy común que los nutriólogos recomendaran una dieta con comida estándar que a veces resultaba difícil de conseguir o no era del agrado de los pacientes, por lo que terminaban desistiendo.

Ante esta situación, asegura que conocer la cultura alimentaria es fundamental para los nutriólogos, pues así es más fácil orientar a los pacientes y evitar cambios demasiado dramáticos que les generen descompensaciones o afectaciones a nivel emocional.

¿Qué alimentos son accesibles y saludables para los mexicanos?

Cultura alimentaria, alimentos mexicanos que nos nutren mejor

Como te comentamos en la nota ¿Cómo mejorar la alimentación a pesar del contexto en el que vivimos?, los últimos años se ha desarrollado un entorno obesogénico en México que fomenta el consumo de alimentos con niveles calóricos elevados y el sedentarismo.

Sin embargo, existen alimentos mexicanos saludables, sabrosos y, lo más importante, a buen precio, que se pueden empezar a consumir para evitar los ultraprocesados que no aportan nutrientes al organismo.

  • Verduras y frutas de temporada

Tal y como lo indica la página oficial de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno de México, las verduras y frutas de temporada nos proporcionan los nutrientes necesarios para sobrellevar el clima sin perder energía, por eso en invierno se dan alimentos más calóricos y en verano los más refrescantes.

También es importante consumirlos porque están más frescos y tienen mayor aporte vitamínico gracias a que la planta de la que provienen se encuentra en su grado máximo de expansión nutritiva.

  • Leguminosas

Entre las leguminosas más conocidas se encuentran la alfalfa, el chícharo, el fríjol, la alubia, el garbanzo, las habas, el ejote, las lentejas, el cacahuate y la soya.

De acuerdo con el Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno de México son altamente nutricionales gracias a las proteínas, hidratos de carbono, lípidos, fibra, minerales y vitaminas que aportan a la dieta.

Su consumo también ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares o crónicas como la diabetes y la obesidad.

  • Semillas

Un artículo de El Universal menciona que las semillas pertenecen a la cultura alimentaria de México por su gran contenido en proteínas, fibra, grasas buenas, minerales y vitaminas.

Las semillas de chía, por ejemplo, ayudan a la buena evacuación intestinal, aportan hierro y calcio para evitar enfermedades óseas, así como ácidos grasos que previenen el desarrollo de enfermedades cardiacas.

Las semillas de girasol contienen fibra y lectinas que ayudan a controlar los niveles de colesterol en la sangre, pueden estimular la memoria y la concentración, y en caso de las mujeres, puede ayudar a disminuir los síntomas premenstruales.

Por otro lado, las semillas de amaranto contienen proteínas similares a las de la leche, aportan buenas cantidades de fósforo que ayudan a la formación de huesos y de niacina que ayudan a la producción de hormonas sexuales, del crecimiento y del metabolismo.

Las pepitas de calabaza son otra gran fuente de omega 3 que beneficia la salud cardiovascular. Sus altos contenidos en zinc ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y controlar la glucosa en la sangre.

  • Maíz

A pesar de que por años se ha creído que el consumo de tortillas, tostadas y demás alimentos derivados del maíz fomentan el sobrepeso, son ricos en antioxidantes que retrasan el envejecimiento celular; en fibra, que ayuda a la saciedad; y en hidratos de carbono, que controlan el apetito.

Una nota del sitio La Vanguardia indica que el maíz tiene alto contenido en ácido fólico, el cual ayuda a mejorar las funciones cerebrales y por tanto es recomendable para mujeres embarazadas y lactantes. Si quieres saber más de este maravilloso ingrediente mexicano, da clic aquí.

  • Lácteos fermentados

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, este tipo de lácteos se obtienen de la fermentación de la leche para llegar a un nivel deseado de acidez.

Los más comunes son el yogurt natural (leche y cultivos lácticos) o búlgaros (leche de búlgaros o kéfir).

En este proceso, la transformación más importante es la fermentación del azúcar en ácido láctico que genera el sabor característico de la leche.

También sucede que muchos microoganismos indeseables no sobreviven y que el calcio, fósforo y proteínas de la leche alcanzan una forma más digerible.

Gracias a esto, los lácteos fermentados tienen menor contenido de lactosa que la leche, gran opción para personas intolerantes y pueden ayudar a recomponer la flora intestinal.

  • Sardina

La sardina pertenece al grupo de los pescados azules que, de acuerdo con la Revista Digital Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, son ricos en ácidos grasos, proteínas y vitaminas A, B12 y D.

También tienen alto contenido de lisina, aminoácido que se recomienda para los niños en crecimiento y triptófano, que es muy importante para la formación de la sangre.

Por otro lado, contiene omega 3, ácido graso que favorece los niveles más bajos de colesterol en la sangre.

  • Huevo

El huevo es uno de los alimentos más completos que existe por la cantidad de nutrientes que contiene y por su biodisponibilidad.

Un artículo publicado por el sitio ABC indica que tiene vitaminas y minerales que protegen al organismo de procesos degenerativos, enfermedades cardiovasculares y es uno de los alimentos de origen animal con mejor composición de grasa.

Si quieres saber más del consumo del huevo en la dieta alimentaria, te invitamos a leer la nota Huevos: ¿es sano incluir ese alimento en tu dieta?

 

La cultura alimentaria tiene una variedad de ingredientes saludables a los que les hemos perdido la pista y si quieres comenzar a ver resultados positivos en tu salud puedes empezar a consumirlos, solo recuerda asesorarte con un especialista en nutrición que te ayude a definir una dieta ideal para ti.

Otras fuentes:

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