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Día de Muertos en Veracruz, una fiesta multiforme y deliciosa

El Día de Muertos en Veracruz reúne manifestaciones culturales y se celebra de manera diferentes según el estado. Entrevisté a Lesterloon Sánchez, cocinero veracruzano y promotor de sus raíces, quien contó más sobre esta fecha tan especial en este estado.

1. ¿Cómo se celebra el Día de Muertos en Veracruz y en tu localidad? 

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Veracruz es un lugar pródigo en cuanto a cultura se refiere. No comemos igual en ningún lugar de este estado (como en México), porque sus ambientes cambian.

Es decir, siempre relacionan a los veracruzanos con personas que viven cerca del mar. Ya sabe: bailan danzón, escuchan a Agustín Lara y comen pescado a la veracruzana todos los días.

Por supuesto que hacemos eso y tenemos muchos litorales, pero también tenemos otros ecosistemas y pueblos. Por ejemplo, Xalapa es una ciudad que se acurruca entre las montañas, siempre húmeda y llena de niebla. Sus habitantes gustan del jazz y sus calles tienen aroma a café.

También tenemos nahuas, popolucas, tének, chinantecos, otomíes, tepehuas, maza­tecos, mixtecos, zapotecos y mixes, que residen en maravillosos medios y tienen sus propias expresiones.

Entonces, la manera de festejar el Día de Muertos cambia de un lugar a otro. En esencia, levantamos y decoramos altares, hacemos fiestas, bailamos y comemos muy rico.

En Tempoal, al norte del estado, celebran el Xantolo. Aquella región pertenece a la Huasteca. Se realiza un baile llamado “viejada”, donde los participantes usan máscara, esto simboliza a las almas que nos visitan. Casi al finalizar la celebración, todos caminan al cementerio, y ahí dejan sus ofrendas. Bailan, cantan y comen con sus difuntos.

Otras regiones son más sobrias y reservadas. Jamás danzarían cerca de las tumbas de sus abuelos, tan solo llevan flores y veladoras. Adornan sus altares, confeccionan platillos para compartir con la familia y van a misa.

Naolinco, al centro, también es famoso por su manera de conmemorar esta temporada. Sobre todo, porque durante mucho tiempo, cuando los visitabas en dichas vísperas, ellos te invitaban a la mesa y compartían contigo sus platillos: mole, chiles chipotles rellenos, tamales y demás. Era muy agradable ver aquel pintoresco pueblo envuelto en música, flores, frutas y dulces.

2. ¿Qué importancia y qué rol tiene la comida en el altar de muertos veracruzano?

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Lo es todo. Se han hecho muchos estudios sobre las ofrendas en los altares de Veracruz, pero a mí me gusta simplificarlo a una sola cosa: antojo. Sí, aquello que se pone entre veladoras es para alegrarle el gusto a los que nos visitan desde el otro mundo.

Si son niños se llenan de dulces y frutas, incluso se ponen juguetes. En cambio, si es un adulto se deja aguardiente, café y un poco de tabaco. Las familias muchas veces ponen este o aquel platillo porque “eso le gustaba a él (o ella)”. Mi mamá siempre le deja unos puros a mi bisabuelo y su caña (aguardiente), dice que le encantaban. El agua es muy importante, promete consuelo a la sed que tienen los difuntos.

3. En rasgos generales, ¿qué tipo de alimentos son los que no faltan en sus altares de Día de Muertos?

Considero que son aquellos que el medio y la temporada ofrecen, así como la cultura de cada pueblo. Varían según la región, pero se pueden destacar: frutas (tejocote, mandarina, manzana, guayaba y plátano), pan, atole, caña (aguardiente), tamales, dulces, mole, chocolate, café, dulces, agua y sal.

4. En las ofrendas actuales se unen elementos sincréticos de otras tradiciones como Halloween, ¿qué opinión tienes al respecto?

Creo que hay hechos o tendencias que no podemos cambiar. Tenemos una enorme influencia de nuestros vecinos del norte. Después de querer ser europeos, ahora deseamos adoptar otra educación y cultura ajena a la nuestra. Pero es un hecho natural. Todas las sociedades se adaptan y adoptan rasgos ajenos a los suyos, para su bien o para su mal.

No es tan grave cuando uno considera que hasta antes de la conquista los altares y las celebraciones distaban de los actuales. Después de la imposición hispana se desarrolló un sincretismo. Algunos dirán que se destruyó algo único, otros que se enriqueció. Yo digo que habla de nuestra historia y cultura. Eso somos.

Por eso, siempre invito a la reflexión. Si desconocemos nuestros orígenes y sus significados, seremos víctimas de cualquier influencia ajena. Esto es, nuestras celebraciones nos hablan de respeto a nuestros antepasados, de disfrutar la vida y saber que la muerte es parte de ella. Por eso, nosotros hacemos fiesta cuando llegamos al mundo y cuando nos vamos de él. Y jamás olvidamos a quienes ya se fueron, siempre hay un lugar en la mesa para ellos.

Si lo comparo con los novedosos discursos y elementos, no me dicen nada. Más bien, nos empobrece.

5. ¿Existen platillos específicos preparados para esas fechas en su lugar de origen? y ¿cuáles son? 

Sí, el mole. Este plato siempre será sinónimo de festejo. Sus variaciones cambian según el gusto de los pueblos, algunos lo gustan más picoso, otros más dulces o con sabores distintivos; amargo, achocolatado, especiado. Pero siempre estará presente para conmemorar estos días.

Los tamales y pan también se preparan mucho durante esta época. Sus versiones son tan amplias como deliciosas. Desde el pan de huevo con ajonjolí hasta los bizcochos. De los tamales de hojas de plátano y maíz, hasta aquellos que se envuelven en hoja de xoco -y acompañan al mole- o los famosos tamales canarios, que tienen entre sus ingredientes harina de trigo y, en algunas versiones, mantequilla.

Existen platos únicos. Por citar alguno hablaría sobre el “atole de nalga”. Es una preparación que se elabora en una pequeña región del Sotavento. Muy parecida al nicuatole, pero los granos de maíz que se usan tienen tonalidades oscuras. Asimismo, se le añade canela, pasas, chocolate y azúcar. Una tradición culinaria en vías de desaparecer.

Los mercados de Xalapa se llenan de dulces de pepita. Recuerdo cómo mi abuelita me llevaba a comprar cosas y me dejaba elegir mis dulces preferidos. Son como pequeñas artesanías, con formas de frutas y animales. Siempre llenan canastitas con ellas y las regalan, o colocan en los altares. En otras zonas del país hacen la pasta con almendras.

6. ¿Consideras que la tradición se sigue transmitiendo de generación en generación o los jóvenes la están perdiendo?

Temo que se está perdiendo. Muy aparte de que se mezcle, se está disolviendo, sustituyendo o simplemente ya no se hace. Tiene mucho que ver con la pérdida de identidad que tenemos los mexicanos. Otro factor es la economía, es costoso poner un altar; comprar ingredientes, velas, flores y por encima tiempo y esfuerzo. Ya la gente no quiere eso.

Los altares cada día se hacen más sencillos o ya no se hacen. Y no me refiero a la ciudad, sino también a pueblos. Hace un momento mencioné Naolinco. Ahí, esas maravillosas fiestas comienzan a ser sólo recuerdos. La gente ya no invita a los visitantes a sus casas porque sale muy caro preparar alimentos y poner los altares, además que muchos jóvenes han tomado la fiesta como excusa para ir a embriagarse y comer gratis. No eran malagradecidos, pero sí groseros. Entonces, la gente dejó de hacerlo. ¿Es lógico, no?

7. ¿Cómo celebras el Día de Muertos?

En mi casa ponemos altar. Lo llenamos de papel picado, frutas, dulces, pan, chocolate y platillos familiares. No siempre hacemos lo mismo, algunas veces le convidamos a los abuelos lo que cocinamos ese día: mole, arroz a la tumbada, tamales o caldo. Mi mamá jamás olvida los puros del abuelo. Naturalmente, comemos en familia y los mayores nos cuentan las historias familiares.

8. ¿Qué hace tan especial a esta celebración y cuál es su importancia, en tu opinión?

Primordialmente, fortalece nuestra identidad y nos brinda cohesión social. Nos demuestra una maravillosa cosmovisión. Una excusa para estar con la familia debe ser suficiente razón. Para escuchar las historias familiares, saber de dónde provienes y comprender la profundidad de la existencia.

También hay beneficios adyacentes. Por ejemplo, las calaveritas se siguen recitando, los bailes siguen alegrando la noche y la música brota de los soneros. Ayudamos a los productores y artesanos que ofrecen las frutas, el pan, el papel picado, los dulces y las flores. ¿Si compramos cultura extranjera a quién beneficiamos?

Lesterloon también comparte la receta del dulce de pepita para que te animes a comer esas recetas poco conocidas, y muy ricas.

Encuentra más contenidos sobre la celebración del
Día de Muertos y descubre el colorido y los rituales en torno a esta fecha.

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Periodista de viajes y comida con 10 años de experiencia. Fanática del mezcal, la música y las artesanías. En este blog te cuento algunas de mis travesías y más sobre las cocinas de México y el mundo. A través de historias, fotografías y videos me encantará que conozcas personas y lugares. ¿Qué te gusta comer y hacer?

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