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Día Internacional de la Mujer, más reflexiones y menos regalos

Para ahondar en temas de la mujer desde enfoques más profundos como un tema de salud social, entrevisté a la doctora Layla Sánchez Kuri, especialista en estudios de género. Ella explica ciertos temas como el contexto y mitos sobre el Día Internacional de la Mujer, términos como el feminismo, estudios de género, problemáticas de género en México y ser mujer en la actualidad.

Me desagrada que me den rosas el 8 de marzo, día en el cual se conmemora esta fecha. Y no me molesta porque “esté amargada” o “tenga mal carácter” sino porque considero que se encasilla demasiado a las personas y se vuelve una oportunidad de banalizar el tema, volverlo una época de alabar atributos como “belleza”, “bondad”, “amor” y más con que se asocia al género.

Tampoco acepto que haya clichés sobre el hecho de que solo nos preocupamos por temas de belleza, moda o dietas y que nuestro único deseo en la vida es ser madres. Por fortuna, las personas somos más complejas que una clasificación de catálogo.

Por cuestiones de mercadotecnia algunos días pierden su valor esencial así que mejor usémoslo para analizar temas prioritarios en cuestiones de género, desde una perspectiva más amplia.

  1. ¿Es importante que exista un día dedicado a la mujer?

Es muy importante que tengamos presente que la mujer es un ser con derechos. Por eso se ha acordado que un día al año se dedique a esta reflexión.

Desafortunadamente, la mercadotecnia y la mala aplicación de políticas públicas, donde los gobernantes no han entendido qué es  igualdad y equidad de género, han hecho del Día Internacional de la Mujer, un evento conmemorativo donde te quieren regalar flores y chocolates, como si fuera el Día del Amor y la Amistad.

En estos términos, hay una descontextualización histórica de los verdaderos motivos de la propuesta de la feminista alemana, la comunista Clara Zetkin, que ante el pleno de la Internacional Socialista propuso reconocer el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Socialista y Trabajadora.

En 1975, año internacional de la mujer, la ONU decidió quitarle el apellido socialista y trabajadora, para institucionalizarlo de manera universal.

  1. ¿Qué contexto histórico tiene este día?

Hay muchas versiones, algunas recientemente desmentidas, como la anécdota de las mujeres que murieron quemadas en una fábrica en Estados Unidos porque se quedaron encerradas trabajando. Investigaciones recientes han comprobado que este suceso nunca se dio, no hay registros que aseveren que sucedió en realidad.

Lo que sí se asienta, es la lucha de muchas mujeres en Europa, Rusia y el propio Estados Unidos, que en diversos momentos demandaron a sus gobiernos y a sus sociedades, el reconocimiento de sus derechos civiles y a la educación. Son las primeras banderas del movimiento feminista como tal.

  1. ¿Qué se entiende por estudios de género?

Los estudios de género son una vertiente de los estudios feministas. El concepto de género es una categoría de análisis científico propuesto por las feministas para explicar las desigualdades y las relaciones de poder entre hombres y mujeres. De ahí deriva la herramienta conocida como perspectiva de género.

Gracias a los discursos manipuladores del poder, la palabra feminista se ha cargado de valores negativos que han permeado a la sociedad que no entiende qué es el feminismo porque nunca lo ha conocido.

Es habitual escuchar a muchas mujeres decir que ellas son femeninas no feministas como si ser feminista fuera lo peor. Para mí solamente es el reflejo de personas totalmente ignorantes que no comprenden lo que dicen.

En ese contexto, surgen los estudios sobre la mujer en las universidades, pero a propuesta de muchas mujeres feministas, y como estrategia política para que se aceptara que este tipo de estudios tuvieran reconocimiento oficial, se propuso llamarlos “estudios de género”, que sin estudiar el feminismo, no se entienden y no sirven para nada.

Su contexto y su origen fundacional están en la lucha feminista, la lucha de las mujeres en las calles exigiendo sus derechos, que luego saltó a otros espacios como las universidades y las instituciones.

  1. ¿Qué temas son prioritarios en estudios de género en México en la actualidad?

Afortunadamente, hay varios espacios académicos que desde la década de los años 80 están trabajando en el desarrollo de investigaciones donde todo el tiempo surgen temas interesantes y novedosos. Estos responden a las características culturales donde se presentan los fenómenos, es decir, el feminismo no es homogéneo, presenta características diferenciadas según la cultura y el lugar donde se da.

Aquí en México por ejemplo, además de los temas universales, se han gestado posibilidades para incluir a las mujeres indígenas y sus propias luchas culturales y a partir de ahí abrir líneas nuevas como la descolonización del feminismo, que cuestiona las posturas del feminismo blanco, para ver las particularidades que viven las mujeres indígenas, las mujeres negras, las lesbianas; grupos constantemente marginados y excluidos de la sociedad, incluso por las mujeres blancas que se creen supremas por su clase o color de piel.

También se ha dado un auge de los estudios de las masculinidades que invitan a los hombres a cuestionar sus propios privilegios y reconocer su educación patriarcal que se visibiliza en lo que popularmente se llama machismo.

Poco a poco hay avances en esta línea con organizaciones de hombres que enseñan a otros hombres que su violencia y sus creencias no son naturales del ser hombre, si no que eso se aprende y por lo tanto se puede desaprender para generar nuevas masculinidades donde las mujeres son vistas como pares, no inferiores a ellos.

  1. ¿Consideras que es suficiente el hecho de que existan institutos dedicados a la mujer para lograr avances en este tema o hacen falta otras acciones?

Creo que los institutos de la mujer se han vuelto un mal necesario. En realidad, no han resuelto nada porque muchas veces quienes los dirigen no tienen la formación ni la capacidad para proponer los cambios requeridos. No hacen un trabajo real que incida en la población. Se han convertido en puestos políticos donde se nombra por “cuatecracia”, como es casi todo en este país, y no por conocimiento ni capacidades.

Por otro lado, no hay voluntad política ni entendimiento de lo que deben ser las políticas con perspectiva de género, por parte de quienes gobiernan. Lo incluyen porque hay normas internacionales que les obligan a hacerlo y eso se puede traducir en préstamos o más dinero internacional, y que les pongan una palomita al momento de hacer la revisión por parte de estas instituciones que califican, premian o sancionan según crean conveniente.

Así es imposible transformar nuestra realidad, por eso las mujeres tenemos que tomar las riendas con nuestras propias manos y buscar otras alternativas sin dejar de exigir al gobierno que cumpla con lo que debe hacer.

  1. En tu opinión, ¿qué clichés consideras que existen sobre ser mujer y cómo afectan estos en la sociedad mexicana?

México es uno de los países más machistas del mundo. Tanto hombres como mujeres se educan en esta cultura. Entonces la lucha es más difícil. Todavía, para la gran mayoría, ser mujer es ser inferior, sin capacidades intelectuales pues su mayor función es reproductiva. Tener hijos y educarlos, en ellas recae el resultado de esa educación como la única responsable del mal del mundo; por lo tanto, se le paga menos, se  discrimina en el trabajo, en la escuela, en la casa, en todos los espacios públicos y privados.

Nada más veamos la gran cantidad de feminicidios que hay en México; se les cataloga a nivel de pandemia, y no pasa nada. Todos los días matan a muchas mujeres en nuestro país y nadie hace nada. Cuando mucho, la información periodística las trata como estadísticas, no como mujeres asesinadas.

Nadie se mueve hasta que le toca a su hija o a su hermana. Y entonces se enfrentan a la realidad de la injusticia de la policía, del gobierno y de la sociedad que termina culpando a la víctima con un: “ella lo provocó”, “para que estaba ahí” “para que iba vestida así”, etcétera. Yo me pregunto si la gente está esperando a que le maten a una mujer de su familia solo por ser mujer para ser conscientes de lo grave que es un feminicidio.

Terriblemente, a veces tiene que ocurrir lo peor. Los feminicidas, por lo regular, son hombres que conocían a la víctima, y que tenían algún grado de parentesco o acercamiento como esposos, novios, hermanos, abuelos, etcétera. La mayoría de las veces el enemigo está en casa y por eso mejor no hacer nada. Me parece gravísimo.

  1. Para ti ¿cuál sería la definición de ser mujer en la actualidad?

Algunas cosas han cambiado, se han ganado derechos y se ha logrado legislar a favor de las mujeres, pero en esencia cultural, seguimos casi igual que en el siglo de la quema de brujas. Así como el feminismo ha avanzado, ha surgido lo que llamamos neomachismo, y entre sus argumentos de subsistencia está el reproche y la sanción a la libertad de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo; si trabajas no se te ocurra descuidar tu casa y tu familia; si ganas un buen sueldo, por qué no pagas todo, etcétera.

Es decir, ya no se  prohíbe a las mujeres acceder a la vida del espacio público, pero se nos amenaza constantemente si no cumplimos con nuestro rol femenino. Como lo explicó muy bien la estadounidense Betty Friedan, la supermujer no existe, es una idea represiva inventada por el patriarcado para seguir controlando la vida de las mujeres.

  1. ¿Cómo defines al feminismo y qué sucede en este tema en la actualidad?

El feminismo es el diablo, es una palabra prohibida por lo que ya te explicaba. Pero afortunadamente somos cada vez más las que creemos que debemos reivindicar el término y explicar a las nuevas generaciones qué es en verdad  y qué ha propuesto desde siempre. Terminar con el discurso absurdo de que el feminismo está contra los hombres.

El feminismo es una concepción de vida que busca terminar con el machismo, que afecta a hombres y mujeres, que busca la igualdad y la equidad entre los géneros, pero también reconoce las diferencias que no determinan de ninguna manera, superioridad ni inferioridad de ninguno de las géneros sobre el otro.

  1. ¿Qué opinas de los que hablan de las “súper mujeres”?

En términos personales, el feminismo me ha dado las herramientas para desechar la idea de ser una supermujer, y entonces le doy su espacio a todo cuando puedo y cómo puedo, trato de no forzar las cosas  y me pongo en el centro de mis intereses; dejo fuera lo  que los demás esperan de mí, las cosas que hago son para mi propia satisfacción.  El feminismo me ha enseñado a ser para mí y no para  los otros. Por eso no quiero ser la mejor mamá, ni la mejor esposa, ni la mejor nada, simplemente ser y tener paz y tranquilidad.

Me interesa sí, trabajar mucho para apoyar a otras mujeres en su proceso de liberación y de recuperación de su propio ser mujer. Para ello tengo un grupo en Facebook, La ciudad de las mujeres, donde comparto información e ideas con otras mujeres y con hombres. Me dedico desde la academia, a difundir y compartir mis conocimientos a través de cursos, conferencias, mesas de debate, etcétera. Es mi pequeña aportación y mi compromiso con las mujeres y las niñas de mi país.

Nos gustaría saber tu opinión sobre lo que aquí te presentamos, ¿cómo vives tú día a día siendo mujer? ¿Qué experiencias has tenido?

Agradecemos a Layla Sánchez Kuri su apoyo para esta entrevista.

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