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El cempasúchil de San Gregorio: flores para Día de Muertos en Xochimilco

Es un martes por la mañana y en Calzada de Tlalpan los autos van a vuelta de rueda. Me subo en la estación Tasqueña del Tren ligero para recorrer la línea completa hasta la terminal Xochimilco, donde me espera Lorena Estrada, antropóloga y promotora cultural de esta delegación. Ella me presentará a algunos productores de cempasúchil de San Gregorio Atlapulco.

Varios jóvenes con audífonos, una mujer que se pinta las pestañas con habilidad de malabarista, un bebé llorando a todo pulmón, una pareja tomada de la mano y muchos otros más, esperamos la llegada del viejo vagón, cuyas bardas publicitarias están llenas de posters de una revista donde se lee la frase “Quién es Quién”, como si fuera una ironía entre lo impoluto que se ve en ella y la realidad variopinta.

Después de tomar otro camión y adentrarnos en sus laberintos, durante casi dos horas de camino, llegamos a sus chinampas. En estos sistemas de agrocultivo construidos en aguas poco profundas se cultivan alimentos como maíz, frijol, chiles, jitomates, quelites, hierbas de olor, flores y más desde tiempos prehispánicos. Aún continúan creciendo especies como esta, que adorna y aromatiza las ofrendas de Día de Muertos, en los islotes, que aunque tienen historia detrás, son presente vivo.

Lucas Páez y el cempasúchil de San Gregorio. Foto: Mariana Castillo

Lucas Páez y el cempasúchil de San Gregorio. Foto: Mariana Castillo

El cempasúchil de San Gregorio: un proyecto de conservación

Chinampa auténtica es un colectivo al que pertenecen Lucas Páez, Agustín Galicia y Juan González, entre otras 20 personas más. Ellos son originarios de este pueblo xochimilca y están orgullosos de conocer y dedicarse al campo, a pesar de lo poco remunerado y valorado que es por quienes no tienen cercanía con el ámbito rural. Llegamos a sus terrenos llenos de lechugas, verdolagas, rábanos, berzas y más, después de cruzar veredas y adentrarnos en su espesor.

Lucas explica que es el primer año que siembra cempasúchil nativo de este poblado en plan experimental, a fin empezar de recuperar terrenos ociosos para tener alimentos sanos y frescos. “Además de que están produciendo con buenas prácticas, recuperan cultivos”, explica Lorena, quien trabaja con ellos tanto para difundir su labor como para comprarles insumos, pues ella también cocina recetas locales y platillos de la milpa.

“Compré un rollito, y en la parte de abajo del pétalo, trae la semilla, que se riega y nace en 10 días, y luego se va trasplantando. Se siembra en julio y tarda cuatro meses en estar lista. Este es el original de nosotros. El de maceta se mantiene a base de puro químico; nosotros lo cuidamos de manera natural”, dice Lucas.

En esas tierras se práctica el policultivo: se ven en los alrededores chayotes, maíces, frijoles, cilantro, flores de lavanda, manzanilla y más. Las calabazas que ya no sirven son composta y el aroma de esta flor inunda todo el ambiente.

Semilla del cempasúchil de San Gregorio Foto: Mariana Castillo

Semilla del cempasúchil de San Gregorio Foto: Mariana Castillo

No todos los cultivos son iguales

En la página oficial de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC) se informa que se estima que la producción de este 2018 en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta sea de 1,460,800 plantas de cempasúchil, en 9.3 hectáreas de invernaderos y 21 a cielo abierto, con alrededor de 21,735 manojos. En Xochimilco, se cultiva tanto en flor de corte como en maceta.

Chinampa auténtica es un ejemplo de productores que no buscan volumen sino calidad: cada uno tiene su mercado. Ellos, además de cultivar para su propio consumo, venden el resto. Su labor tiene metas a mediano y largo plazo, ya que quieren lograr que se voltee a ver a los chinamperos que cuidan el medio ambiente y lo que se lleva a la mesa. Lorena incluso explora el uso gastronómico de esta flor, que también es parte de la medicina tradicional mexicana.

Afirman que elaboran fertilizantes naturales, aprovechan composta como abono orgánico y almacenan el agua de lluvia para reutilizarla. El aroma a agua anegada permanece, pero aseguran que el vital líquido que ellos utilizan es seguro para el riego. Incluso, han realizado labores de limpieza en el canal de manera colectiva, logrando un cambio en pocas semanas, gracias a las faenas de fines de semana entre vecinos, “a falta de apoyo y acción de las autoridades”, dice Juan.

Calabaza en el cultivo de cempasúchil de San Gregorio Foto: Mariana Castillo

Calabaza en el cultivo de cempasúchil de San Gregorio Foto: Mariana Castillo

El cempasúchil de San Gregorio no puede faltar en esta fecha

“Todo tiene su tiempo, porque mire como están de bonitas. Estamos a una semana de Día de Muertos, que es cuando se comercializa. Es la única fecha que hay cempasúchil”, comenta Lucas, quien agrega que comenzarán a venderlo la otra semana, el martes o el miércoles, pero aún no saben en cuánto, porque todo depende de cómo se presente el mercado en esas fechas.

La costumbre en San Gregorio, narra, es visitar las tumbas el 2 de noviembre y llevar los ramos como regalo a los difuntos, y aunque los altares llevan otras flores como la gladiola, mucha gente hace con los botones y pétalos del cempasúchil los caminos para atraer y consentir a las ánimas. Las portadas, esos arcos de fiesta tradicionales, también se elaboran con esta flor. “Aquí la fiesta está más arraigada que en Mixquic, pues es familiar y no comercial”, opina.

Agustín Galicia y el cempasúchil de San Gregorio Foto: Mariana Castillo

Agustín Galicia y el cempasúchil de San Gregorio Foto: Mariana Castillo

Apoyemos el comercio local

Aunque Lucas y Agustín, son jubilados y estudiaron una carrera (maestro y arquitecto, respectivamente) y Juan siempre ha sido campesino, deciden seguir trabajando la tierra. Enfrentan las dificultades que esto conlleva, como la mala paga, los intermediarios y la corrupción. Ariel Páez, sobrino de Lucas, es un ejemplo de una generación más joven que quiso involucrarse en las chinampas, lo mueve el deseo de que más personas dentro y fuera de esta capital aprecien su labor, sin discriminarlos ni estigmatizarlos.

Los habitantes de esta demarcación han superado dificultades diversas como el 19S y no quieren que se pierda este patrimonio biocultural que va más allá de discursos, declaratorias o fotos oficiales. El cempasúchil de San Gregorio es más que una flor, es un mensaje de resistencia y la búsqueda de cuidar lo que sus abuelos y padres les enseñaron.

Regreso a la ciudad, que parece otra después de estar rodeada de naturaleza y no de concreto. Este vaivén es un déjà vu de lo que diario sucede de norte a sur en la ciudad y zona metropolitana. ¿Será que sus millones de habitantes saben de la existencia de estos oasis, más allá de las fiestas en trajineras?

Ariel, Lorena, Agustín, Lucas y Juan en la chinampa y el cempasúchil de San Gregorio Foto: Mariana Castillo

Ariel, Lorena, Agustín, Lucas y Juan en la chinampa y el cempasúchil de San Gregorio Foto: Mariana Castillo

¿Dónde contactar a Chinampa auténtica?

Si quieres comprar alguno de los cultivos comestibles u ornamentales de estos chinamperos, contacta a Agustín Galicia González en el celular 55 28 88 88 45.

¿Ya conocías el cempasúchil de San Gregorio? Foto: Mariana Castillo

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