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¿Es accesible una dieta saludable?

Mireya Vilar Compte, académica del Departamento de Salud de la Universidad Iberoamericana y Ana Bertha Pérez Lizaur, directora de este centro de investigación, realizaron un estudio para analizar si es económicamente accesible la dieta saludable.

Su estudio nació a partir de la presentación de resultados en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la que se señala que uno de cada cinco mexicanos con empleo apenas gana un salario mínimo para vivir o no recibe ingreso alguno.

El costo actual de una dieta estándar de dos mil calorías es de 77.84 pesos, cifra que supera el salario mínimo, que es de 64.76 pesos diarios en la zona A y de 61.38 pesos en la zona B.

Al observar esa situación las nutriólogas antes mencionadas trabajaron en un plan de alimentación alterno, también de dos mil calorías, equilibrado y nutritivo, en el que utilizaron los alimentos más económicos del mercado y encontraron que costaría 30.78 pesos.

Los víveres que integran el primer plan son leche descremada, pan de caja, fruta, verduras, pescado, pollo y tortillas, mientras que en el segundo incluye fruta, tortillas, verduras, sardinas, frijoles, nopales y queso, distribuidos en tres comidas diarias.

En pro de la seguridad alimentaria y una dieta con productos locales

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señala que “cuando toda persona en todo momento tiene acceso económico y físico a suficientes alimentos nutritivos e inocuos para satisfacer sus necesidades alimentarias y preferencias en cuanto alimentos a fin de llevar una vida sana y activa, vive una situación de seguridad alimentaria”. Defender ese derecho es un deber.

Si bien las especialistas antes mencionadas afirman que es inaccesible una dieta saludable para la mayoría, existen alternativas para comer de manera más sana con productos de la cultura alimentaria de cada región.

Los frijoles, los quelites, el amaranto, los quesos, y por supuesto, los productos de la milpa son alimentos nutritivos de la cocina mexicana. ¿Para qué consumir comida chatarra si hay otras opciones?

Empero, el consumidor no es el único que tiene el poder sobre lo que come ya que también está el tema del acceso, calidad y origen de los alimentos a todos los sectores de la población, los poderes que controlan la industria alimentaria y el valor que se le da a cada producto.

Reflexionar sobre esos temas e incluirlos en los debates entre los especialistas, las agendas de políticas públicas y la sociedad civil es vital para un mejor panorama ante problemas tan agravantes en México como la desnutrición, la obesidad y la diabetes.

Ir más allá de las superfluas temáticas informativas sobre nutrición- que incluyen generalmente las propiedades de alimentos que ayudan bajar de peso, a mejorar la memoria o a cuestiones de estética y belleza- es más que necesario.

Entender la alimentación como un conjunto complejo de factores económicos, culturales y sociales ayudará a proponer soluciones que impacten en el entorno de manera progresiva y crítica.

Fuentes: Universidad Iberoamericana, inegi.org.mx y fao.org



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