x

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

7 de cada 10 mexicanos padecen obesidad. Esta cifra debe alarmarnos y advertirnos acerca de que esta epidemia es una bomba de tiempo y debe actuarse al respecto. Hablar de la alimentación en América Latina debe ser un tema vital: la pandemia puso en evidencia las problemáticas que conlleva esta enfermedad y a los demás males asociados a ella como hipertensión y diabetes.

El laboratorio de políticas públicas Ethos y la organización civil Contrapeso organizaron un panel digital con diferentes especialistas en políticas públicas, cultura alimentaria y nutrición que expusieron el contexto que vive esta región. Este panorama no debe atribuir a la falta de responsabilidad del consumidor, sino a un entramado de intereses que tienen que ver con economía y política.

El aumento en el consumo de alimentos altos en grasas y azúcares, los cambios de dieta, la visión del campo desde un sentido productivista y no biocultural, así como la falta de regulación a las industrias y los poderes relacionados con ellas fueron algunos de los puntos expuestos en esta charla con la nutrióloga mexicana Ana Larrañaga, la periodista argentina Soledad Barruti (a quien entrevistamos hace tiempo), el doctor y ex viceministro de salud peruano Enrique Jacoby y la doctora y activista colombiana Esperanza Cerón, moderados por José Luis Chicoma, director de Ethos.

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

La mala alimentación: ¿cómo llegamos a este punto?

José Luis afirma que somos presas del Síndrome de Estocolmo con los alimentos ultraprocesados, ya que existen quienes están consumiendo más chatarra encerrados en casa ante la Covid- 19. Pero esto no es algo que siempre fue así. Ana dice que la crisis del consumo elevado de estos productos tiene que ver con entornos malsanos: esto no es algo irracional que recae sobre la falta de voluntad de los individuos en la esfera privada, sino que es un hecho que es parte de lo público.

Ella afirma que este es resultado de años de inacción política para regular y mejorar espacios alimentarios y también del abandono y olvido de prácticas y políticas que favorecían la dieta tradicional, así como la apertura de tratados comerciales como el TLC, como te conté antes en 10 retos alimentarios en México. También añade que no se evita la publicidad dirigida a niños que están en etapa formativa.

Soledad enfatiza que nos encontramos en un laberinto, pues se ha desplazado a la soberanía alimentaria y eso es un peligro en toda Latinoamérica. Ella da el ejemplo argentino: la soya transgénica tiene acaparadas un 60% de las tierras cultivables. Califica de “relación psicopática” a la de algunos sectores de la sociedad que están encantados con “el malo de la película” haciendo una analogía a los grandes consorcios alimentarios, quienes además, añade, obstaculizan regulaciones e información útil para los consumidores, además de que son engañosos.

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

Ejemplos de caso en Chile y Colombia

Enrique ejemplifica que en Chile hubo avances que califica de “espectaculares” un año después de que salieron los etiquetados octagonales, pues el descenso real de la compra de productos azucarados fue de un 25% y un 10% en cereales de desayuno. Esto mostró el impacto que puede tener la buena información en manos de los consumidores. Agrega que no reemplaza a los impuestos, pero es poderoso.

Además, dice que la industria  ha reducido de entre de un 30% a un 35% la cantidad de azúcar que hay en los productos, asimismo en la sal, de aquella nación: estas empresas han revisado la composición de sus productos y eso es enormemente positivo. El caso de Perú es diferente: no se ha logrado mucho debido a la influencia de políticos poderosos y a una resistencia de diferentes sectores.

Por otro lado, Esperanza pone el dedo en la llaga: las empresas y corporaciones de alimentos son un gran capital global que pueden hasta crear su propia evidencia científica comprando especialistas que avalen su actuar, argumentar la pérdida de empleos que provocaría cambios en su estructura y hasta amenazar la búsqueda de legislar temas como los impuestos a las bebidas azucaradas, como se cuenta en el reportaje de The New York Times “Nos silenciaron: la lucha en Colombia por gravar las bebidas azucaradas”.

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

Salud pública y dietas tradicionales

Para Esperanza uno de los retos latinoamericanos es que se debe revalorar primero el concepto y la práctica de la salud pública, la cual está en crisis pues se ha debilitado y “termina descansando en una base exclusiva de las vacunas”.

Ana añade que, en efecto, se deben integrar los sistemas alimentarios como parte de los sistemas de salud pues son uno mismo: “la prevención es un tema tan serio como la atención a la salud y esta no va a poder atender la bola de nieve que la falta de prevención ha ocasionado hasta el momento”, apunta.

Soledad llama a rencausarnos hacia una alimentación basada en las culturas alimentarias locales como eje, pues son una poderosa guía que nos ha mantenido saludables y en adecuación con los territorios que habitamos. Desde el campo se han sabido mantener los saberes y en estas tierras se dan los mejores alimentos, sin tóxicos.“Hemos desarrollado históricamente tradiciones culinarias más importantes (…) no tenemos que inventar nada nuevo sino rebuscar en nuestro pasado y en el presente, ahí está la alternativa y solución”, dice Enrique.

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

La alimentación en América Latina: políticas públicas y malnutrición

No a la homologación, sí a la diversidad biocultural en la alimentación en América Latina

En la actualidad, la libertad de mercado y comercio es lo que rige a las políticas agrícolas, que defienden patentes. Además, el mundo de la agricultura está apropiado por unos pocos, asegura Enrique. La simplificación de los productos es insuficiente para alimentarnos como deberíamos de hacerlo. Latinoamérica posee una enorme biodiversidad y por ende opina que es absurdo que nos rindamos a un simplismo total, a la monotonía, que ha convertido a la comida en un commodity más: esa es la manera en la que las industrias la ven.

“Llevamos lo que necesitamos en el futuro en la punta de nuestras lenguas, en nuestros sabores”, expresa. Él añade que la diversidad y lo natural debe estar en las mesas y hay que pugnar por políticas agroalimentarias que no sean como lo que existe hoy en día, con un enfoque productivista y neoliberal en esencia, y que está devastando entornos ecológicos enteros, sin pensar en el agua y las personas.

Finalmente, para Esperanza una amenaza más grande que el coronavirus es el cambio climático que traerá más enfermedades y patologías. Lo que tenemos que hacer de la semilla al plato es sembrar “sembrar y sembrar“, dice. Durante la pandemia ha ido a comunidades urbanas y rurales a tener la experiencia de trueques, pues considera esencial promover la agricultura urbana y lograr que la gente siembre donde pueda y que se fortalezca la economía familiar campesina y sí, que consumamos lo nuestro.

También puede interesarte

Sigue leyéndonos cada semana: nos interesan enfoques relacionados con la cultura alimentaria desde hace varios años. La sección “¿Qué comer?” recopila historias de cocineros, cocineras, agricultores, restauranteros y más desde un enfoque variado en todo México.

¿Te fue de utilidad saber más sobre la alimentación en América Latina?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *