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Médicos quieren más personas diagnosticadas con VIH

XX tenía poco de haber cumplido sus 20 años, era la segunda cita con su ginecólogo después de haber comenzado su vida sexual activa con su ahora exnovio. El doctor le pidió a la madre de XX que saliera del consultorio por un momento, XX era mayor de edad y debía recibir el resultado de los análisis clínicos de esa manera, como un adulto quien sabe hacerle frente a las responsabilidades y a su propia intimidad. A XX no le pareció rara la petición de su doctor. Le daba pena hablar de sexo con su madre.

–Sí, mamá, estaré bien, espera afuera—sonrió.

–XX, quiero que seas sincera conmigo, muy sincera. Dices que tu novio es la primera pareja sexual que tienes. ¿Estás segura?

XX comenzó a inquietarse, hasta le molestó la pregunta del doctor.

–Claro, es mi primera pareja sexual. ¿Por qué no me cree?, ¿qué pasa?

–XX eres portadora del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y padeces del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida)…

XX no lloró en ese instante ni durante una semana después. El doctor debió decirle algo más, algo sobre su tratamiento, debió dejar entrar a la madre de XX en el consultorio y algo debieron decirle, ella no recuerda nada.

XX no se desmayó al recibir el diagnóstico, entró en una especie de shock que solo le permitió pensar que se había convertido en un número, en un punto perdido entre millones, cifras, datos. Al 2012, cuando XX fue diagnosticada, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas en su oficina de atención al Sida (ONUsida) aproximadamente 1.8 millones de personas vivían con VIH en América Latina y el Caribe, de las cuales solo 725 mil estaban en tratamiento.

Los datos más actualizados de ONUsida (junio de 2014) indican que 36.9 millones de personas viven con VIH en el mundo, de las cuales, 15.8 millones tienen acceso a tratamiento antiretrovírico; es decir, que desde el diagnóstico de XX en 2012, cuando en el mundo se reportaban 34 millones de personas contagiadas, al 2014 el aumento fue mayor a dos millones.

El aumento de dos millones de casos en el número estimado del diagnóstico podría resultar para muchos algo alarmante, pero para los médicos del mundo y de México dicho resultado es digno de celebración.

“Los datos que aporta el ONUsida sobre el total de pacientes con esta enfermedad es una estimación y por ello mismo no se habla de números reales de diagnósticos porque si tuviéramos a todas las personas diagnosticadas ya podríamos controlar la propagación de la enfermedad”, comenta; en 2016 durante una conferencia de prensa, el infectólogo especialista en VIH Fernando Silva, quien también es el Gerente Médico del área de VIH para la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) en México.

La opinión de Silva es respaldada por un informe del mismo ONUsida que dice textualmente reza “el número de personas con el virus sigue aumentando, en gran parte debido a que más personas en el mundo tienen acceso al tratamiento antirretrovírico y, como resultado de ello, viven más y con más salud”.

La ONUsida se ha encargado año con año en emitir nuevos posicionamientos y planes sobre cómo podría detenerse a la epidemia que representa el VIH-Sida. En mayo de 2014 en la Ciudad de México se llevó a cabo el Primer Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el Continuo de Atención del VIH donde se acordó un plan denominado 90-90-90; este parecía fácil en su descripción, pero tan difícil en su aplicación que apenas un año después el mismo suborganismo dependiente de Naciones Unidas pospuso la supuesta erradicación del VIH a 10 años más.

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Fernando Silva, Gerente Médico del área de VIH para la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) en México.

El 90-90-90 consiste en que mientras el 90% de las personas que viven con VIH conozcan su estado, que este 90% acceda al tratamiento y el 90% de ellas reciba tratamiento con supresión de la carga vírica, en 2020 podría erradicarse la epidemia que lleva 35 años de ser propiamente nombrada y carecer de una cura o vacuna preventiva.

El doctor Fernando Silva explica que el plan de Naciones Unidas cobra sentido con el estudio publicado en 2011 por la revista especializada Sciense cuando J. Cohen encontró que “si tienes una población con VIH pero con carga viral baja –que la cantidad de células CD4, que se encuentran de forma natural en el humano, infectadas con el virus y que reflejan su presencia en la sangre—indetectable entonces disminuye drásticamente la posibilidad de contagio”.

Es decir que los médicos buscan que la cantidad de personas diagnosticadas con VIH aumente porque tan pronto como se tenga un diagnóstico y los pacientes puedan ser sometidos a un tratamiento, la carga viral puede ser indetectable y la posibilidad de contagio disminuye; y con ello el número de personas infectadas del VIH o enfermas de Sida.

A pesar de que han pasado más de tres décadas de los primeros casos de VIH aún no se ha llegado a una cura o vacuna, pero el estudio de 2011 y un “reciente” tratamiento dan esperanza.

El año pasado GSK lanzó el tratamiento denominado Triumeq, un fármaco simplificado –que contiene varias sustancias que componían a las más de ocho pastillas que se tenían que tomar en diferentes horas del día los pacientes de VIH,-los llamados cocteles—que a pesar de provocar efectos adversos como pesadillas, alucinaciones y suicidalidad (intentos suicidas), toxicidad y daño renal o hepático; ha demostrado una gran eficacia para bajar la carga viral en cuestión de horas con sólo una toma al día.

Recientemente la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) aprobó Triumeq de GSK que está en búsqueda de que aparezca como uno de los medicamentos del Centro Nacional para la prevención y el control del VIH-Sida en México (Censida) de manera que los pacientes que tengan seguro médico y estén dados de alta en el Seguro Popular puedan tener acceso al medicamento de manera gratuita.

XX comenzó con otro tratamiento, un coctel, pero recientemente está en la búsqueda de ingresar al Seguro  Popular y hacer el llamado “switch” y cambiar de medicamento a Triumeq. Ella pude hacerlo ya que es mayor de 12 años y pesa más de 40 kilos.

XX se volvió portadora tras su primera relación sexual, es mujer y piensa ser madre. Es una chica que lleva su vida como cualquier otra a diferencia de que está consciente de que cuando se embarace su bebé tendrá que nacer por cesárea y será preferible que no lo amamante; además, a excepción de su primer novio, con todas sus parejas con las que ha tenido relaciones sexuales han sido con el uso de preservativo.

Si te interesa conocer más al respecto te sugiero que realices una búsqueda de clínicas médicas en Sección Amarilla y analices posibles oportunidades de tratamiento.

Nota al lector: el caso de XX es ficticio, pero está basado en los testimonios de distintos informes.

 

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