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La Petatera de Colima, la plaza hecha con petates que se reconstruye cada año

La Petatera de Colima, la plaza de petates que se reconstruye cada año

La Petatera de Colima es una plaza de toros desmontable que está hecha con petates, sogas y madera, en Villa de Álvarez. Desde 1857, cada año, se repite este ciclo. Los materiales que son resguardados por las familias y la mano de obra que participa en su edificación son un ejemplo de colectividad.

Su construcción tarda de tres a cuatro semanas. Cuando entras a ella es impresionante pensar que solo permanecerá así durante cuatro meses para luego desmontarse por completo. Tiene capacidad para albergar a cinco mil personas sentadas —y hasta 14 mil, si se cuenta a las que se quedan de pie durante los jaripeos, los bailes o las corridas de toros más concurridas—.

Esta tradición se realiza en honor a San Felipe de Jesús, su santo patrono. Si bien su fiesta es el 5 de febrero, durante 20 días La Petatera es sede de algarabía charro- taurina, no solo para los locales sino para viajeros de todo el país que llegan a celebrar.

La Petatera de Colima, la plaza de petates que se reconstruye cada año Foto: Mariana Castillo

La Petatera de Colima, la plaza de petates que se reconstruye cada año Foto: Mariana Castillo

La Petatera de Colima, una promesa que es festejo 

Héctor Torres, secretario del patronato que dirige La Petatera, explica que son alrededor de 37 personas las que hacen posible su existencia efímera para cada festejo. Los petates son de Ciudad Guzmán y Sayula, Jalisco; y las maderas de diferentes municipios colimotas. Esto, además de las sillas y las cuerdas, son resguardados por 67 familias que cuidan que estén en buen estado para volver a usarse. Cada uno de sus palcos pertenece a estos clanes, que se encargan de cobrar la entrada de su sección durante cada jornada. Ellos también organizan la limpieza al finalizar cada evento.

Esta estructura se erige a causa de la “promesa” que se hace al santo, es decir, un ofrecimiento mediante el cual las personas se comprometen a llevar a cabo algo que conlleva cierto esfuerzo, a cambio de algún beneficio divino o material. La fe es la que mueve esta actividad desde hace tanto tiempo. Otros motivos más mundanos, y que son alicientes para continuar este legado, son el deseo de bailar con las bandas que cada año se presentan, así como reunirse para ver la habilidad de los toreadores y los montadores invitados en cada edición.

La celebración inicia con una cabalgata nocturna a la que se integran personas de Colima, Jalisco, Michoacán y hasta de Veracruz, Tamaulipas y otros lares más lejanos. En febrero pasado más de cinco mil caballos y sus jinetes transitaron este recorrido, que llega desde el Jardín Núñez en el centro de Colima. Otros momentos importantes son la cabalgata diurna, la comida colectiva y el recibimiento ganadero, amenizado por la Orquesta Colorado Naranjo, que participa desde hace más de ocho décadas. Solo se permite efectuar dos corridas y han participado rejoneadores como Pablo Hermoso de Mendoza, Andy de Cartagena, Antonio Ferrera y Julián López “El Juli”.

La Petatera de Colima: Santo Patrono San Felipe de Jesús Foto: Mariana Castillo

La Petatera de Colima: Santo Patrono San Felipe de Jesús Foto: Mariana Castillo

Más curiosidades de La Petatera

A lo largo de su historia ha tenido constructores entre los cuales están Rafael Carrillo, Jesús Aguilar, Ramón Sernas y Desiderio Contreras “El pajarito”, quien entregó la batuta a su hijo en años recientes. Esta figura es fundamental porque supervisa el desarrollo de la obra y las diligencias necesarias durante este periodo. Si bien hay quienes dicen que no se usan clavos en toda la edificación, Héctor asegura que no es así y que sí existe este objeto en las uniones de las gradas.

Esta plaza desmontable ha tenido ligeros cambios con el tiempo: en 1950 la armaron con dos pisos, lo cual se mantuvo por un par de años para luego regresar a cómo se ve hoy en día. Otra modificación reciente es que antes había menos gradas, pero las personas estaban muy apretadas en ellas, así que hicieron más larga la platea a fin de que pudiera haber más comodidad.

Al sentarte al centro de sus entrañas, que tienen un diámetro de 56 metros, ves de frente el volcán de Colima. Su presencia es constante al recorrer el estado, y aunque es pequeño en extensión, aloja tantas historias que son ejemplo las expresiones íntimas de identidad. Hay patrimonio material, inmaterial y hasta reconstruíble como el caso de La Petatera, que más allá de necesitar nombramientos oficiales, tienen el aval cultural más poderoso: gente que los mantiene vivos y significantes.

La Petatera de Colima: el volcán desde las gradas Foto: Mariana Castillo

La Petatera de Colima: el volcán desde las gradas Foto: Mariana Castillo

Agradecemos a Nico Mejía, Culinaria Mexicana y a la Secretaría de Turismo de Colima su apoyo para esta nota.

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Comments

  1. nota muy interesante, sobre un valioso patrimonio que no se debe perder

  2. Mariana Castillo

    Gracias por leerla, Nubia. Cuéntanos, ¿qué otros temas te gustaría encontrar en nuestro blog? Saludos. 😀

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