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México de Colores, una compañía de danza incluyente

Santiago subió al escenario del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris cuando tenía siete años de edad. Lo hizo con hábiles movimientos de falda y potentes zapateos que solo se los permitían los tacones femeninos que ese día usaba. Junto a él, otros hombres, integrantes de México de Colores, con largas pestañas postizas, maquillajes coloridos y trajes de mujer bailaron diferentes danzas que reunían elementos del folclor, el cabaret, la comedia musical y la pantomima. Lo que hasta ese momento parecía imposible, de repente, dejó de serlo.

México de Colores es una compañía de danza que, por medio de la música, el vestuario, las coreografías con temática gay y los extraordinarios movimientos de los bailarines, cambia prejuicios, personas y hasta la manera de hacer danza. Santiago aprendió todo esto, desde Dallas, Texas, con solo mirar en YouTube las presentaciones de sus ídolos. Al principio sus padres no entendían por qué veía bailar a hombres con faldas, luego comprendieron y apoyaron el talento del pequeño.

A distancia o de modo presencial, la compañía estimula a niños y a adultos a bailar, a sentirse orgullosos de quienes son.

El inicio de una revolución divertida y pacífica

Fundada y dirigida por el maestro Carlos Antúnez, México de Colores surgió en mayo de 2011 dentro de un evento organizado por la UNAM para conmemorar el Día contra la Homofobia. Para el día de la presentación, Antúnez creó cuatro piezas. Una de ellas fue Secreto en el monte, inspirada en la película Secreto en la montaña, que habla del amor entre dos hombres.

Esta y otras piezas fueron bien recibidas por el público, tanto así que compañeros de Antúnez, entre ellos José Rivera Moya, fundador y director de La Cebra Danza Gay, lo motivaron a llevarlas más allá de una única función.

“Al inicio no estaba seguro. Sabía del dinero y tiempo que requería montar un ensamble, pero después pensé que para esto había nacido, que para esto me había preparado toda mi vida”, cuenta el también coordinador artístico del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández.

A un mes de su primera presentación, Antúnez asumió el compromiso y México de Colores se volvió para él una misión: esta vez haría danza, pero también hablaría de las diferentes discriminaciones hacia la comunidad LGBT+ y hacia la misma disciplina, en la que, revela el maestro, si no eres alto, de cuello largo o de figura espigada, eres excluido.

“Vivo en dos mundos paralelos, en donde se discrimina a diestra y siniestra; por ello, quise crear una compañía de danza inclusiva como México de Colores, para poder cambiar chips”, agrega para explicar que la persona que entra a su espectáculo no necesita de una conferencia o de algo más complejo, simplemente llega, se sienta, ve, aplaude, se ríe y, al terminar la función, reflexiona. Algo cambia en ella. “Por eso yo digo que presentar nuevos proyectos dancísticos como estos es la manera más divertida y pacífica de hacer una revolución”.

México de Colores

Foto: Facebook México de Colores

“¡Eso sí es tener huevos!”

La compañía la integran solo hombres. Desde que comenzó México de Colores, Carlos Antúnez convocó a bailarines que, además de tener gusto por la danza, tuvieran mucho valor, puesto que las coreografías que había montado requerían tacones, mostrarse travestidos y besarse con otro hombre en un escenario frente a decenas de espectadores ya no solo de la Ciudad de México, sino de otras partes del país en las que no es tan común la tolerancia.

Nada de lo que Antúnez pedía se enseña en las escuelas de danza, aun así encontró a los profesionales que encarnarían a la comunidad gay de cada región, los dichos y bromas específicas de los lugares.

“Los bailarines de México de Colores son valientes, saben que no basta con aprenderse bailes, hay que transformarse, sean o no gay”, aclara el maestro, quien dice que para lograr esto último les pide en los ensayos hacer abdominales, lagartijas, resistencia y aprender movimientos que demandan gran esfuerzo.

México de Colores

Foto: Facebook México de Colores

El maestro Antúnez señala que la danza tiene una importante dosis genética, y si tu cuerpo no la trae, el trabajo será triple.“Por ejemplo, esos doblados de espalda que las mujeres hacen con más facilidad, aquí ellos también deben lograrlo. Igualmente, tienen que modificar su manera de caminar al ponerse faldas. Y al zapatear deben cambiar la forma de poner las rodillas, para que tenga una estética. Durante el espectáculo tienen que restructurar toda la manera en que se mueven”.

Creer en la inclusión, verdaderamente, es un requisito más para formar parte de la compañía. Al final, es este pensamiento lo que lleva a los bailarines a pararse en cualquier escenario y ejecutar con orgullo cada una de las coreografías. Es como firman su postura y como otros comienzan a entenderla.

“Una de nuestras primeras presentaciones fue en el Deportivo Santa Cruz Meyehualco. Nos llamaron para llevar el espectáculo a Iztapalapa, porque decían que ahí había serios problemas de discriminación hacia la comunidad LGBT+”, narra Antúnez, quien confiesa que esa vez tuvieron miedo de presentarse porque iban a estar frente a un público que no sabía qué vería.

“Empezó la función. Las personas que andaban ahí se fueron acercando y, de repente, nos comenzaron a aplaudir. Recuerdo mucho a un señor grande, como de 60 años, que cuando terminamos de bailar se puso de pie y gritó: ‘¡Eso sí es tener huevos!’”, cuenta el maestro con una sonrisa en el rostro. “Fue la primera gran sorpresa que tuve con México de Colores. La compañía se pensó para el público gay o el público de danza que ya está acostumbrado a este tipo de cosas; sin embargo, el mensaje lo recibió muy bien al público en general. De verdad, fue increíble”.

México de Colores

Foto: Facebook México de Colores

El reto de hacer una versión de colores

Si bien retoma bailes, vestuarios y hasta música tradicional mexicana, México de Colores no se considera una compañía folclórica. “El folclor es algo muy estricto, tiene reglas, vestuarios, pasos y cosas que se deben hacer. Al ver una coreografía puedes decir ‘este paso es del folclor de Jalisco, este otro, no’. No somos una compañía de folclor, porque nosotros nos damos muchas licencias”, explica el maestro Antúnez.

Un claro ejemplo de esto, además de los tipos de baile, es el vestuario. “Usamos faldas folclóricas, pero nos gusta proponer cómo usarlas: de repente ya las levantamos de atrás, las ponemos en el hombro, hacemos, en lugar de faldas largas, faldas muy cortas, transparentes o abiertas”.

Sobre las coreografías, explica que, para crearlas, toma inspiración de aquí y de allá. Primero elige un tema, después trabaja en lo que quiere decir a través de la danza. Piensa en la música y el vestuario de los estados. Al final, trata de que quede algo de esencia del lugar.

Parece sencillo, pero Antúnez dice que es complicado mezclar la tradición con las historias de la comunidad LGBT+ y con lo actual. Hasta ahora, la fórmula para crear su propia versión de colores ha sido proponer sin miedo.

“Yo siempre digo que nosotros los que hacemos folclor hemos tenido un poco la culpa de haber perdido el interés de nuestros públicos, porque siempre hacemos los mismos bailes, las mismas coreografías. Pero con respeto, con profesionalismo e investigando se pueden hacer cosas nuevas para reinterpretar lo nuestro”.

Luego de más de 300 presentaciones por México y otros países, Carlos Antúnez ve a México de Colores como un inicio de nuevas propuestas dancísticas y de apertura al arte LGBT+.

“Ahí está la semilla, ahora toca que se riegue y se reproduzca hacia varios lados. Sí hacia la tolerancia sexual, pero también hacia mi otra vena artística, a la vena del folclor, que le dé a la gente que hace danza folclórica nuevos caminos; la danza mexicana todavía tiene mucho por recorrer. Necesitamos que el mundo vuelva a ver a México como un lugar efervescente de arte y eso se puede lograr creando espectáculos honestos que, como México de Colores, cuenten lo que se vive hoy en día, lo que se siente. Eso hace que la gente se conecte”, finaliza.

Más información sobre México de Colores:

Facebook: ciamexicodecolores

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