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¿Miedo real o imaginario? Ve qué tiene tu hijo y ayúdale a superarlo

En fechas como día de muertos es conveniente hablar sobre el miedo. Ya sea como tema de ciencia ficción o como una situación que podríamos padecer como síntoma de una enfermedad. Aunque el miedo no es propio de niños, es un tema que a veces no atendemos y que puede agravarse con el paso del tiempo. Pero es importante distinguir si se trata de un miedo real o imaginario, para saber cómo enfrentarlo y superarlo.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una emoción totalmente adaptativa que se caracteriza por una sensación desagradable provocada por un peligro real o ficticio.

Cuando cualquiera de estos dos tipos de peligro resultan amenazantes para el niño, su respuesta inmediata puede ser huida o paralización. En cualquier caso el resultado es una sensación de miedo que se arraiga y que puede manifestarse en otros momentos, incluso cuando el peligro ya no esté presente.

De acuerdo con la doctora Erika Proal, experta en trastornos de ansiedad de la clínica Neuroingenia, a veces podemos decir que “no está ocurriendo nada” o tratamos de evadir el miedo. Sin embargo, esto puede provocar que el niño no se sienta en confianza al asumir sus emociones.

“Es importante dejar que los niños se expresen e incluso observarlos cuando dibujen o jueguen, ya que en este tipo de actividades podemos encontrar simbolismos referentes a los miedos de cada niño”, enfatiza Proal.

La especialista también indica que hay ciertos miedos “normales” relacionados con la edad.

Miedos normales en los niños

El miedo es una sensación que tenemos desde que nacemos hasta que somos adultos. Según Erika Proal y la psicóloga Mónica Fernández, de la clínica Neuroingenia, hay ciertos miedos que suceden de forma normal.

  • De los 6 meses al año: A pesar de que son muy pequeños, los niños pueden empezar a sentir miedo, ya que esta sensación está ligada a la incertidumbre ante lo desconocido. A esta edad el niño puede tener miedo a los extraños y a la ausencia de alguno de sus padres.
  • A partir de los 2 años: Debido a que en los primeros años, los niños suelen pasar mucho tiempo con alguna figura adulta de referencia, cuando van a un lugar nuevo pueden estar intranquilos. Con esto, puede surgir el miedo al abandono. Esto es normal cuando se quedan por primera vez en un lugar desconocido.
  • Poco antes de los 4 años: A esta edad puede aparecer el miedo a la oscuridad, pues ya tienen referencias ajenas de monstruos u otros seres desconocidos. Una solución a este miedo es dejar una luz cálida prendida o dejar las puertas abiertas para que los niños se sientan más seguros.

Si alguno de estos problemas se agrava y los niños empiezan a tener insomnio, llantos recurrentes o poco apetito, se tendrá que consultar a un especialista.

¿Qué pasa con el miedo en Día de Muertos?

Más allá de la decoración y los altares que se usan en la tradición mexicana, es una realidad que muchos niños están expuestos a otro tipo de celebraciones. En Halloween, la gente se disfraza y puede inquietar a los pequeños.

Si en casa se decora con indumentaria que provoque miedo es posible que los niños tengan algún temor. Para evitar que este tipo de situaciones ocurran es importante aclara y separar lo que es fantasía, realidad y tradición.

“Muchos padres quieren que sus hijos participen en las actividades escolares y se involucren en estas, cuando es probable que el pequeño, por temor, no quiera hacerlo. Se debe respetar la decisión de los niños y no obligarlos a disfrazarse. Los miedos no se superan enfrentándose directamente, pues en lugar de ayudar puede que se intensifique el miedo. El niño tiene derecho de acostumbrarse poco a poco a la situación a la cual le teme” indica Fernández.

No obstante, si empieza a tener pesadillas recurrentes, se orina en la cama o deja de comer, entonces tendremos que buscar la ayuda de un especialista.

¿Qué puedo hacer si mi hijo tiene miedo?

Lo primero que se debe hacer es identificar el porqué del miedo. Si su miedo a la oscuridad tiene que ver con que es el momento de ir a dormir y dejar de jugar, entonces tendremos que trabajar en la disciplina. Pero si es un temor asociado a fantasías y monstruos, entonces podríamos hablar con ellos. Lo ideal es que sepa que es real y qué fantasía.

Si cada vez que hablas con tu hijo hay un progreso, entonces vas por un buen camino; aunque algunos niños pueden ser más reservados y podrían no compartirte con palabras sus temores. En este caso funciona que dibujen.

“A través de dibujos y colores los niños expresan situaciones que les provocan miedo. A veces les cuesta trabajo expresarse y por eso podemos recurrir a este tipo de prácticas” enfatiza Proal.

Jugar también puede ayudar a que se establezca una mejor relación entre padres e hijos. Ubica qué tipo de actividades disfruta tu hijo y en las que se genere mayor confianza. Si aun con estas actividades tu hijo aún sigue teniendo miedo, te sugerimos asistir con un especialista.

Para saber más:

Neuroingenia

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Estudié letras hispánicas porque todo se puede escribir de mejor forma. La tecnología, los negocios y el estilo de vida han sido mi fuente de inspiración.

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