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Mural Paseo de la Barranca, cátedra del arte poblano

Zacatlán de las Manzanas es hermoso por donde lo mires y se encuentra tan solo a tres horas y media de la Ciudad de México. El pan, las manzanas y la naturaleza lo convierten en un destino imperdible, pero, entre toda su magnificencia, el Mural Paseo de la Barranca se levanta para darnos una cátedra de arte, tradición, amor y entrega.

Zacatlán de las Manzanas

Así se le conoce a este rincón poblano en las alturas de la sierra desde hace más de 300 años; para ser exactos, desde el 7 de diciembre de 1714. Esta conmemoración fue lo que llevó a Mary Carmen Olvera Trejo a mover influencias y espíritus.

Tras ponerse en contacto con la artista plástica oriunda de Filadelfia, Trish Metzner-Lynch, la magia comenzó. Se realizó una convocatoria a los artesanos, habitantes de la región, y se les enseñó, poco a poco, el arte del vidrio.

Eso que antes fuera basura se convirtió en una obra de arte capaz de acelerar tu corazón e inundarte de orgullo.

Foto: Fernanda Martínez

Panteón Municipal

Las paredes exteriores de este recinto son las afortunadas dueñas de este mural. En sus 92 metros de longitud reúne 12 mosaicos de manzanas con motivos representativos de Zacatlán: un gran reloj, las cascadas de Tulimán, el Reloj Floral, entre otros, que te narrarán de manera muy emotiva la historia y riqueza de este Pueblo Mágico.

Pasado, presente y futuro en el Mural Paseo de la Barranca

Los primeros murales, que en realidad fueron “de práctica” ilustran figuras sencillas de niños, casas y personajes imaginarios. Después, una vista al origen prehispánico con imágenes de dioses, mitos y animales.

Más adelante, el rostro de una señora que entre sus arrugas y su mirada cansada nos relata el esfuerzo de las antiguas generaciones en favor de la prosperidad de su pueblo.

Un poco de historia bíblica, religión y pecado original –porque desde ahí la manzana está presente–. Y en la cima, un gran reloj de los Olvera, una familia que estuvo, está y estará entre las calles de su pueblo. Sin duda, un gran recorrido por la historia del pueblo.

Foto: Fernanda Martínez

Mirador Barranca de los Jilgueros

Ya que andas de paseo por la orilla de la barranca, no puedes dejar de visitar su increíble mirador. En realidad, la orilla de la barranca va de la mano de este colorido mural. A un costado, la neblina enchinará tu piel; al otro, los cristales iluminarán tu mirada para encender o reavivar la llama del arte que llevas por dentro.

Foto: Fernanda Martínez

Cabe recordar que fueron los españoles quienes trajeron la manzana a Zacatlán por su clima ideal al fondo de la barranca; sin embargo, nunca imaginaron que no solo se convertiría en la base económica, sino en el estandarte de miles de familias que entregan su vida a la conservación y a las tradiciones de su tierra.

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