x

Poetazos: la colección de libros para tener barriga llena, corazón y alma contentos

Degustar palabras a la par que saboreas una, dos, tres palomitas, y cuando te das cuenta, ya te chutaste un libro y una bolsa de esta botana que, por cierto, no es cualquiera, sino una que estuvo pensada para acompañar esas líneas que recién devoraste. Esa es la dinámica de Poetazos, colección de libros de poesía y cuentos que profesionalizó la actividad habitual de leer y comer para armar este proyecto donde atascarse es bien visto, pues busca que la poesía llegue a (todos) los sentidos del lector.

Cuando armaron los primeros números con solo $50 pesos

La idea de Poetazos fue de Rafael Cárdenas y su tocayo, Rafael Ávila (fallecido en 2005). Ambos emprendieron la aventura editorial en 1995, un año complicado en el que, por la crisis del país (una de tantas), desaparecieron varios suplementos culturales, periódicos y revistas. “Los dos teníamos muchas ganas de publicar, pero obviamente no contábamos con los recursos. Entonces lo que hicimos fue ver lo que estaba a nuestra disposición y con eso empezamos”, relata Rafael Cárdenas.

El dinero y recursos más que un obstáculo, para “los Rafaeles” significaron un reto. Y pues, como el meme, challenge accepted. Copias a color de sus textos y en un tamaño reducido para formato de bolsillo fue lo que consiguieron con los $50 pesos que tenían como presupuesto. Fue poco, pero suficiente para dar inicio a la editorial Onomatopeya Producchons  (su eslogan es: Así como lo oyes… otra vez), de la cual se desprende su colección principal Poetazos.

“La iniciativa de los Poetazos —cuenta Rafael— la presentamos al público en la III Feria Estatal del Libro de Chihuahua, un viernes 13 de octubre de 1995. Para esta primera presentación, y con lo único que teníamos, armamos los primeros cuatro números: Placer prohibido, de Susana Avitia ; Canarios para s.a.d.o, de Rafael Ávila;Yo soy tu tierra prometida, de Adriana Ortega; y En cada boca una lombriz, ese era mío. Sacamos las impresiones, compramos el material y la botana: fueron chicharrones de harina, papitas, chuchulucos, cacahuates y palomitas. En ese entonces costaban como $8 pesos”.

Poetazos

En un principio, la colección sirvió para publicar su propio trabajo literario, pero con el tiempo y el crecimiento del proyecto, los escritores se dieron cuenta de que podían dar lugar a más autores, incluso gráficos para la parte del diseño. Finalmente, su objetivo fue publicar narrativa (cuento, poesía) y arte visual.

Desde aquel entonces, escritores y artistas visuales de diferentes edades y nacionalidades han pasado por esta colección. En la primera etapa de Poetazos –nos explica Rafael– publicaron 40 títulos y participaron 70 autores de cuento, poesía, fragmento de novela, fotografía, ilustración y pintura. “Si incluyéramos a las autoras del libro arte-objeto Químicamente puras, se duplica la cifra”.

La segunda etapa inició a finales del 2013 con su presentación en Chihuahua. A la fecha han publicado 70 títulos que incluyen a 170 autores; de esos títulos, 41 son de narrativa y 32 de poesía, y casi la mitad está representada por trabajos de neolenoeses y se han presentado en más de 80 eventos, ferias del libro, plazas, lecturas y escuelas.

Poetazos

Y… ¿cómo es un Poetazo?

Estos libros (miniplaquettes) tienen 32 páginas, 27 de ellas de contenido (algunas veces divididos en capítulos), una página para la falsa portada, otra para los legales, una para la dedicatoria (siempre vienen dedicados), otra más para el índice y finalmente el colofón.

La miniplaquette va dentro de una bolsita acompañada de una golosina regional o algunos cacahuates, dulces o salados. Lo anterior, dice Rafael, es porque el eslogan es una antífrasis para dejar clara su intención: “la Poesía sí vale un cacahuate”.

La bolsita tiene una etiqueta desprendible que se vuelve un colorido separador, un universal indicador de lectura porque le queda prácticamente a todos los libros que existen. Cada bolsita cuesta $40 pesos y Rafael Cárdenas, en lugar de ponerlas en aparadores de librerías, las vende de una forma muy original: las sujeta en un palo como los que usan los algodoneros de la calle y luego las ofrece en las calles y ferias de libro. Hay quienes no se resisten y le entran a la ingesta alocada de calorías y de palabras.

Poetazos

Una antología del sentir colectivo para gozar en cualquier momento del día

¿Qué es la poesía? ¿La necesitamos? Para Rafael Cárdenas la poesía es la más sublime de las expresiones. Él dice que a nivel de neuronas, la poesía hace mucho bien, porque hace pensar en imágenes.

“El cerebro creativo como el práctico necesitan día a día pensar en imágenes, salirse de la línea que establece la lógica —explica—. El cerebro debe aprender a brincar de una imagen a otra, de un pensamiento a otro, para que así se vuelva más elástico y susceptible al encontrar soluciones. La poesía, para mí, es lo máximo. La poesía está en todo”. Y continúa: “La literatura nos puede hacer sentir al semejante, de esta manera  puedes respetarlo y sentir consideración por él. Yo espero que Poetazos llegue a ser esto: una antología del sentir colectivo del momento histórico que estamos viviendo. Y que se vuelva cotidiana, que la encuentres en cualquier parte, para que puedas sentir y gozar”.

Poetazos busca despertar la curiosidad y los sentidos. Este es un proyecto editorial que te pone en la punta de la lengua la poesía. Y es que para eso es, según Rafael, para que le saques sabor, la degustes y la hagas llegar a cada uno de tus sentidos. La colección al final no solo te hará tener la barriga llena, sino también el corazón y el alma contentos.

¿Cuántos para llevar?

Poetazos

Más información:

Para comprar uno o más Poetazos solo tienes que ponerte en contacto con Rafael a través de sus redes sociales o del correo y ¡listo! Te manda los ejemplares que quieras. Conoce el catálogo completo en su página oficial.

Web: www.poetazos.com
Facebook: Poetazos

También te puede interesar:

De amor, desapego y vivencias salvajes en el DF: 3 libros de Vodevil Ediciones

Libros que comparten el asombro, así son todos en La Cifra Editorial

Libros de viaje ilustrados por artistas del manga y la novela gráfica

Este es el lugar donde sanan los libros que fueron rescatados tras el sismo

 

Estudié Comunicación y Periodismo en la FES Aragón (UNAM). Y llevo cuatro años como pata de perro profesional: escribo y tomo fotos de los lugares a los que llego (a propósito o sin querer). También me gusta contar las historias de las personas que encuentro en cada una de mis paradas. ¿Me quieres compartir algún dato? ¡Ándale!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *