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Punta Allen: qué actividades puedes hacer en este destino

Punta Allen cambió mi perspectiva sobre la Riviera Maya. Llegué escéptica: los viajes en esta zona no son de mis favoritos, ya que algunas experiencias en este paraíso visual me parecen predecibles o plásticas. Y esto para nada es por el destino ni por la gente local, mucho menos por la naturaleza.

Quizá es que lo esquematizado, lo que se enfoca demasiado (o solo) en el diseño o en un sistema de todo incluido no son características que me conectan con el tipo de travesías que necesito en este momento de mi vida. Quizá es porque busco más cercanía, humanidad, sorpresa y entraña que la que una experiencia a la medida y sobreensayada puede darme.

Ricardo Pérez May fue uno de mis guías en este lugar. Él tiene 25 años y conoce las aguas de la Bahía de la Ascensión como la palma de su mano. Es tercera generación de los fundadores de este lugar de nombre Colonia de Pescadores Javier Rojo Gómez.

En este sitio de palmeras y casas sencillas y coloridas hay más de 600 habitantes. Tanto la pesca como el ecoturismo son sus dos principales actividades económicas y verás que ambas logran su cometido: adentrarte en ese Caribe con una perspectiva sostenible en diferentes sentidos.

Punta Allen Foto: Mariana Castillo

Punta Allen Foto: Mariana Castillo

Actividades puedes hacer en Punta Allen

  1. Conocer la reserva de la Biósfera de Sian Ka’an

Al llegar al embarcadero –para abordar una lancha de nombre El pescador, como augurio de lo que haríamos después– Ricardo invita a observar los manglares negro, rojo y blanco. Toma una hoja y muestra la sal que hay sobre ella ya que la filtran, como si fuera aguanieve. En estos humedales crecen las larvas de langosta y peces, pues en las zonas de arrecifes encuentran los nutrientes y el alimento que necesitan para crecer e irse luego a mar abierto.

Es importante decir que estamos en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, que forma parte del litoral central del estado de Quintana Roo y que cruza los municipios de Felipe Carrillo Puerto y Cozumel, así como las poblaciones de Punta Allen, Punta Herrero y Javier Rojo Gómez. Según explica la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) agrupa diferentes ambientes marinos como playas arenosas, manglares, bahías someras, playas rocosas, marismas y arrecifes con una alta diversidad de especies: algunas de ellas las vamos observando en el camino.

Sian Ka’an significa en maya “hechizo o regalo del cielo”, y es que por momentos no sabes distinguir si estás en las nubes o en el mar: puedes quedarte observando tantos matices de azul y hasta intentar bautizarlos a cada uno. Del blanquizal al negrizal y de vuelta es una distancia observable, empírica, no numérica; son palabras que aprendí con Ricardo para comprender mejor su forma de entender el mundo.

Águila pescadora en Punta Allen Foto: Mariana Castillo

Águila pescadora en Punta Allen Foto: Mariana Castillo

  1. Admirar las especies marinas durante el camino

Con el sol a todo lo que da alcanzamos a ver un águila pescadora: esta ave elige una pareja para toda la vida. Por el tamaño de su nido sabrás su edad: lo van haciendo más y más grande con lo que van juntando (ramas, hojas y hasta objetos que para nosotros son desecho). Lo construyen hasta que tiene un peso máximo y luego le dan mantenimiento. Ricardo añade que también hay cormoranes, delfines, tortugas, tiburones y más animales.

Llegó el momento de sumergirnos: nos colocamos aletas, visor, esnórquel y chaleco. Sentí incertidumbre y emoción mezcladas. Desde niña el mar es muy importante para mí, pero con todo y que sé nadar, este me impone, lo respeto. Gracias a Ricardo y su insistencia en que confiara en que esto era seguro pude animarme a ver corales violetas y amarillos, peces damisela, vigías, pargos y cirujanos.

“Rápido, ¡ven! ¡Un manatí”, dijo. Nos sumergimos. Ahí estaba, imponente, bello. Debo confesar que me dio miedo, somos tan chiquitos en el mundo, tan frágiles, que cada vez que veo un ser así recuerdo este hecho. “En toda mi vida solo lo he visto cuatro veces”, explicó este joven. “Fuimos afortunados entonces”, le respondí.

Y de verdad fuimos tan suertudos que luego ese mamífero volvió cuando ya estábamos de vuelta en la lancha. Sacó la cabeza, rondó por ahí y se marchó. Buen augurio o casualidad, lo que haya sido esta sirena marina me dejo con una sensación de plenitud, de esa que llega con lo extraordinario.

Sal en hoja de manglar en Punta Allen Foto: Mariana Castillo

Sal en hoja de manglar en Punta Allen Foto: Mariana Castillo

  1. Comprender más sobre la sostenibilidad como filosofía

Mientras nos acercamos al Faro Culebras, a tres kilómetros de Punta Allen, Ricardo narra que esto era un campamento de pescadores de escama y después de langosta, que hacían trueque con los barcos que a sus aguas llegaban, y que vivieron su gran auge durante los años 60 y 70. Han pasado por diferentes crisis y dificultades como el huracán Gilberto, que cambió el ecosistema, y siguen enfrentando la amenaza de los grandes proyectos turísticos.

Aún así ellos resisten. “No extraemos lo que no necesitamos. Son las enseñanzas que hemos tenido por generaciones”, expresa. En el pueblo usan luz solar, apenas si tienen dos megas de internet (cuando quieren ver series, van a localidades vecinas a descargarlas). Cuentan con un programa de manejo de residuos para evitar la contaminación, generan campañas para reducir consumo plásticos y al mes realizan limpieza de la playa. Sus embarcaciones usan motores ecológicos de cuatro tiempos para ahorrar el uso de combustible.

Lo mismo aplica para sus cooperativas: hay cinco dedicadas al turismo (mismas que nacieron alrededor de 1995) y la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Vigía Chico (que surgió en 1968), con las cuales quieren mantenerse con esquemas comunitarios y ecológicos, a fin de que los habitantes sigan viviendo de sus recursos de manera armónica.

Alejandro Cuxim y langosta Sal en Punta Allen Foto: Mariana Castillo

Alejandro Cuxim y langosta Sal en Punta Allen Foto: Mariana Castillo

  1. Conocer a pescadores y cocineras de Punta Allen

Más adelante durante el trayecto encontrarás a hombres como Jesús Pereyra y Alejandro Cuxim, quienes se dedican a la captura de langosta espinosa. Ellos pueden pasar hasta más de cuatro horas por jornada laboral buceando desde 3 hasta 15 metros de profundidad para pescar este crustáceo cuando no está en veda (marzo a junio): podrás sumergirte para ver cómo trabajan y apreciar cómo llegan a tu plato.

Ya en tierra, Lucia Cosgaya y Guadalupe Cocom, cocineras y esposas de pescadores, puede enseñarte más sobre la preparación de diferentes pescados locales y langosta, así como de otros ingredientes como el coco y sus derivados y procesos (leche, aceite, pulpa y más). Podrás tomar con ellas un taller de cocina, así como comer exquisito y natural, pues su alacena es lo que tienen a la mano.

Todos ellos te platicarán más de cómo es la vida en Punta Allen: ir sin prisa y con disposición de escuchar más que de enseñar es vital en un viaje así. Si sales a dar una caminata verás desde algunas sillas confidentes, que son características en Yucatán y Quintana Roo, así como la vida cotidiana en una latitud lejana al bullicio: niños jugando en una cancha de basquetbol, ancianos platicando en el porche de las casas y uno que otro ciclista se unen al viento que refresca cuando los días te regalan atardeceres para contemplar.

Guadalupe Cocom en Punta Allen Foto: Mariana Castillo

Guadalupe Cocom en Punta Allen Foto: Mariana Castillo

Más información

Si ya te dieron ganas de ir a Punta Allen busca a Ricardo, que es parte de la cooperativa Tours Allen. Este destino se encuentra a una hora 45 minutos de Tulum y te sugiero que vayas en temporadas que no son altas (Semana Santa o fiestas decembrinas). Pregunta por los costos y las opciones de recorridos y talleres.

Facebook: Tours-Allen
Teléfono: 9831432303
Mail: toursallen@hotmail.com

Agradecemos a COMEPESCA y a Tours Allen su apoyo para esta nota.

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