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Riesgo cardiovascular: alimentos que dañan a tu corazón

¿Sabías que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en México, seguidas de la diabetes? Según las de INEGI publicadas 2015, más de 128 mil personas murieron debido a problemas del corazón. La mala alimentación, una vida sedentaria y el estrés son los principales factores de riesgo cardiovascular.

Por eso, me puse en contacto con la nutrióloga Sandra Arroyo, para que me contara un poco más sobre esos alimentos y hábitos que repercuten directamente en el corazón.

¿Qué alimentos debo restringir para reducir el riesgo cardiovascular?

Como dije, una mala alimentación puede ocasionar obesidad, elevar el colesterol y causar hipertensión, lo cual representa un gran riesgo cardiovascular. Y, aunque parezca simple, estos padecimientos que tanto dañan al corazón pueden prevenirse o reducirse si cuidamos lo que comemos.

“Comer bien siempre es importante, no solo para la salud del corazón, si no para mantener la buena salud de todo el cuerpo. Muchas veces ni siquiera conocemos los alimentos que perjudican el corazón, por lo que llevamos una dieta que, quizá, ni siquiera sabemos que nos ocasiona un daño”, asegura Sandra.

Algunos de los alimentos que debes evitar o por lo menos bajar el consumo para reducir el riesgo cardiovascular son:

  • carne roja, principalmente procesada y grasosa
  • tocino
  • chorizo
  • vísceras como hígado y menudo
  • lácteos enteros
  • alto consumo de sal
  • queso maduros en exceso
  • aderezos para ensaladas
  • alimentos fritos, capeados o empanizados
  • aceite de palma, aceite de coco, entre otros.

Riesgo cardiovascular

Las grasas y el riesgo cardiovascular

En cuanto escuché la palabra grasas, tuve que preguntar cuáles son buenas, cuáles son malas y por qué son tan dañinas. Sandra me asegura que es una duda frecuente y me explica que “Las grasas malas para la salud son las grasas saturadas, encontradas principalmente en lácteos enteros, carne grasosa, quesos maduros, productos fritos, embutidos, aceites de coco y palma”. Es decir, generalmente se encuentran en productos de origen animal y en algunos vegetales.

Por otra parte, también me explicó que hay otro tipo de grasas aún más perjudiciales; son las llamadas grasas trans. Estas son producidas a través de la hidrogenación industrial de aceites vegetales y podemos encontrarla, principalmente en esos antojitos diarios como el relleno de crema en las galletas, las papas fritas o la margarina empleada en los productos panaderos.

Riesgo cardiovascular

Las grasas trans, de acuerdo a la nos afectan debido a que, ya absorbidas y en el torrente sanguíneo, “se incorporan a la membrana de las células donde sustituyen a los fosfolípidos, que normalmente son las grasas que componen las membranas celulares y estas pierden o disminuyen su flexibilidad y fluidez, por lo que otras moléculas, como las del colesterol, no pueden acoplarse a la membrana y quedan libres, aumentado los niveles de colesterol en sangre”.

Ahora bien, ¿cuáles son las grasas buenas? Sandra me cuenta que “las grasas buenas para el organismo son las grasas insaturadas que se encuentran en mayor porcentaje en alimentos como aceite de oliva, aceitunas, aguacate y nueces, por ejemplo.” Estas son las que no representan un riesgo cardiovascular.

Los alimentos fritos y el riesgo cardiovascular

Sabemos que las gorditas, los tacos dorados o lo que sea que esté frito son debilidad de muchas personas y no pude evitar preguntar si en verdad representan un riesgo cardiovascular considerable. La respuesta fue justo lo que todos pensábamos. “Si, debido a que los ácidos grasos se oxidan al someterlos a altas temperaturas”.

Según Sandra, esto sucede debido a que “durante el proceso de fritura la temperatura puede superar los 180°C, lo que deteriora seriamente la composición química del aceite si este es muy insaturado. Se forman productos de oxidación que son potencialmente tóxicos cuando su consumo es eventual y muy dañinos para la salud cuando se les ingiere en forma crónica”.

Riesgo cardiovascular

Es mejor reducir el riesgo cardiovascular

Así es, reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas, la mayoría de las veces, está en nuestras manos. Por lo que la principal recomendación es tomar un poco más de tiempo para preparar tus alimentos y no terminar comiendo garnachas en la calle (sí, aunque se te antojen, son un lujo que no se recomienda para todos los días).

Tal vez te preguntarás: ¿si no son tacos, tortas, gorditas o milanesas empanizadas, qué otra cosa puedo comer? Acude con un nutriólogo para que te ayude a armar una dieta práctica y saludable que se ajuste a tu ritmo de vida.

Y recuerda, no es necesario sentirse mal o padecer alguna enfermedad para ir con el nutriólogo, porque prevenir es más fácil que combatir.

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Casi licenciada en Letras Clásicas, amante del café, la literatura, la escritura y la música. Distraída. Futbolista de domingos.

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