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Viaje por México a través de sus destilados

Destilados mexicanos

Para adentrarnos en este universo asistimos a una cata de estas cinco autenticas bebidas mexicanas.

De inicio, nos introdujeron por los datos técnicos de las plantas, el Ingeniero Jorge Luis Dueñas nos llevó al mundo de cada uno de los destilados invitados a la mesa: Bacanora, Raicilla, Sotol, Tequila y Charanda.

Ya entrados en el tema, inició la cata.  Fue guiada por Luis Fernando Otero, quién por medio de un discurso totalmente emocional nos convido de su experiencia. Nos llevo por los pasos básicos para disfrutar un buen trago de destilado y degustar cada una de las características y por ende distinguir una bebida de otra.

Presentó la herramienta básica, una copa especial de nombre sublime. Otra sugerencia fue el uso de la temperatura; Luis Fernando nos mencionó que la ideal para los destilados es de 12 o 13 grados, cuando los matices sensoriales y aromáticos se encuentran en su máxima expresión.

La orden de la cata es ver, oler y probar. La atracción, lo que la vista puede ocasionar. El olfato, debe ser provocativo y el sabor, lo que te incita y la coherencia entre lo que hueles y lo que pruebas.

También comenta que la calidad de una bebida depende de su complejidad aromática; para sentirla, primero pasé la copa por mi nariz de forma oscilatoria moviendo el líquido, después cuando éste quedó estático volví a acercar la copa y olí de forma directa y profunda.

Después de los requerimientos técnicos generales, nos dispusimos a disfrutar cada uno de los destilados. Descubrimos el sabor a tierra, y el golpe perfecto de boca garganta y estómago del tequila artesanal Caballito Cerrero.

El sotol, con su sabor amable y suave, pero lleno de intensidad por sus marcadas notas herbáceas, envolvió mi paladar dejando una sensación de frescura.

La Bacanora, su intenso olor a tierra y hierbas mojadas la hacen una bebida llena de contrastes aromáticos.

La Charanda, a pesar de no provenir de una agavácea también es un destilado, de caña y en su sabor se paladea el azúcar y la tradición de esta bebida.

Y para cerrar, la raicilla, que fue la estrella de la cata. Su singular complejidad aromática causo polémica. Sus notas atepachadas, el sabor ligero, especiado y levemente picante nos trasladaron a diferentes escenarios.

Al terminar aprendimos que cada bebida tiene una historia, un sabor y un aroma capaz de seducir a cualquiera. Es sólo cuestión de conocerla de forma correcta para acabar con los mitos. Recuerda, en una buena copa, a la temperatura correcta y a sorbitos puedes terminar, como la mayoría que las prueba…  ¡enamorado!

Agradecemos a Luis Fernando Otero experto vinícola y al Ingeniero Jorge Antonio Dueñas, las facilidades otorgadas para este artículo. 

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