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Vicente Torres, la vanguardia es el ahora

Tiene 25 años de carrera y vive nuevos proyectos que lo llenan de emoción. Uno de ellos es Garum, su restaurante que da importancia al producto y una cocina que mantiene su personalidad y que tiene la prioridad de volver al origen.

Vicente Torres cuenta que su cocina siempre ha sido muy cuidadosa y obsesiva en mejorar día a día. Este espacio en Polanco tiene una capacidad para 40 comensales y ahí “encontrarán un lugar acogedor muy cálido y una cocina que se ve espectacular, con productos de todas partes de la República. Tenemos totoaba, jureles almejas de Ensenada, carne de productores pequeños y mucho más en el menú”, explica.

Este cocinero originario de Ibiza cree que la vanguardia es estar atento a nuevas técnicas, más aún en estos tiempos de globalización. Debes poder ver lo nuevo y lo interesante que siempre te ayuda a mejorar.

Él considera que en México está pasando lo que en España hace 10 años. “La gente sale de las escuelas y los cocineros no solo son mano de obra sino cabezas pensantes y pasionales con todas las ganas. La nueva camada de jóvenes chefs tiene una evolución brutal”, dice. En este país él ha aprendido a tener paciencia y ser más cálido y agradecido.

Vicente opina que el liderazgo en las cocinas es fundamental. Para cualquier empresario es una gran satisfacción que haya gente que crea y siga tu trabajo. Agrega que él ha aprendido que el networking es fundamental para este oficio: por más que trabajes con relaciones públicas nadie podrá explicar lo que haces como tú mismo.

Otros de los proyectos en los que está es el restaurante Monte Cervino con el Colegio Superior de Gastronomía el cual es operado por alumnos; él y su equipo firman la carta y lo manejan con una visión realista para que los alumnos sepan cómo es la exigencia en la vida real. Y la apertura de Oli, un concepto de tapas muy original en el Mercado Independencia, es otra buen nueva.

También imparte talleres con algunas marcas como Koblenz y Liverpool. La más reciente experiencia es que esta tienda departamental sorprendió a sus clientes con una clase de cocina en la que Vicente preparó camarones al ajillo tortilla española y tortilla de bacalao en Polanco.

Aunque la idea romántica sería la de que él cocina en su hogar, come poco ahí y suele salir a restaurantes y a “tapear” en sus ratos libres. Le encanta la cocina japonesa por su pureza de sabor así como recordar la cocina de España. “Muchas veces piensan que los chefs somos de gustos complicados pero la verdad es que estos son muy básicos”, dice.

Así, para, Vicente el ahora es su forma de afrontar la vanguardia. Si bien su madre cocinaba por obligación y no por pasión, creció con buenos sabores como los de las paellas, gazpachos, sopas y más que hacen honor al producto ahora él consiente a sus clientes con un estilo de cocina meticuloso y bien cuidado que no necesita definirse sino disfrutarse.

Agradecemos a Alix Durnhofer su apoyo para esta entrevista



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